INTA EEA Rafaela

Información Técnica Nº 234
Mayo 1999

Economía del agua en el cultivo de trigo en el área centro de Santa Fe

Ing.Prod.Agrop. Jorge Villar

El agua disponible es el factor primario que determina la productividad de cualquier cultivo. En el área centro de Santa Fe, las lluvias de invierno son en promedio deficitarias para lograr rendimientos rentables de trigo, lo que determina que el productor deba asumir un alto riesgo empresarial cada año al decidir la siembra.

Con el objetivo de aportar información que permita reducir la incertidumbre al tomar las decisiones de siembra del trigo, se presentan los resultados de un ensayo que se condujo en la EEA Rafaela durante 1996, 97 y 98 con distintas rotaciones agrícolas alternadas con ciclos de pasturas perennes.

Las rotaciones evaluadas incluyeron cuatro secuencias agrícolo-ganaderas, de las cuales resultan cuatro tratamientos con trigo, dos que tienen como antecesor a la soja (luego de uno o dos años de trigo/soja), el tercero sobre girasol luego de un año de trigo/soja y el cuarto luego de cuatro años de una pastura perenne.

Las parcelas se localizaron sobre la serie Lehmann (Argiudol ácuico moderadamente bien drenado a imperfectamente drenado). La característica de esta serie es el amanchonamiento puesto de manifiesto por el menor desarrollo de la vegetación en los períodos de déficit hídrico y el encharcamiento en los muy húmedos

El diseño experimental utilizado fue de bloques completos al azar con tres repeticiones. La unidad experimental fue de 11 m ancho x 20 m de largo (220 m2).

Los barbechos en los tratamientos sobre pasturas y girasol se iniciaron en todos los casos en marzo mediante una pasada de rastra de tiro excéntrico y para los antecesores soja en mayo-junio con la pasada de una rastra de discos de doble acción. La cama de siembra se refinó con disco de doble acción, rastra de dientes y rolo, este último para conservar la escasa humedad superficial.

La siembra se efectuó en los primeros días de junio utilizándose el cultivar Klein Cacique, el control de malezas se realizó con una mezcla de dicamba + metsulfurón metil (100 cc + 5 g pc/ha).

Al momento de la siembra se evaluó el agua almacenada en el suelo, mediante gravimetría hasta 10 cm de profundidad y mediciones con una sonda de neutrones Troxler respetando los horizontes del perfil hasta un metro. Las evaluaciones se repitieron en tres etapas del desarrollo del trigo (fin de macollaje, espigazón y madurez) en cada repetición. La cosecha de granos se efectuó con una cosechadora de parcelas sobre una superficie 1,35 m ancho x 20 m largo.

Las campañas agrícolas de trigo se caracterizaron por lluvias muy inferiores a la serie histórica. (Cuadro 1) y las ocurridas entre la siembra y la cosecha del cultivo (128 mm, 146 mm y 108 mm para 1996, 1997 y 1998, respectivamente), se asociaron inversamente con los rendimientos medios de grano (Cuadro 2). Sin embargo, se detectó en dos de ellas (1996 y 98) un efecto diferencial por efecto del cultivo antecesor.

Cuadro 1. Lluvias durante el ciclo del cultivo, EEA Rafaela.

Año Lluvias mensuales (mm)
  Abr. May. Jun. Jul. Agos. Sept. Oct. Total
1996 27,3 17,1 27,5 0,0 1,1 33,0 101,0 207,0
1997 11,3 86,1 45,5 14,2 11,1 33,3 40,8 242,3
1998 39,9 52,2 23,9 8,0 15,5 29,4 31,7 200,6
1931/97 84,8 48,6 27,8 23,4 23,7 42,9 86,2 337,4

Cuadro 2. Rendimientos de grano de trigo y agua útil inicial según cultivo antecesor.

EEA Rafaela 1996-98.

Factor

Rendimiento de grano
(kg/ha)

Agua útil
Almacenada
(mm)

Año

1996

1997

1998

Antecesor

Pastura

Girasol

Trigo/soja

Trigo/soja x 2

Año x antecesor

1996

Pastura

Girasol

Trigo/soja

Trigo/soja x 2

1997

Pastura

Girasol

Trigo/soja

Trigo/soja x 2

1998

Pastura

Girasol

Trigo/soja

Trigo/soja x 2

Promedio

C.V. (%)

**

937

694

2.638

**

1.600

1.512

1.250

1.330

*

 

1.393 c

969 d

671 de

717 de

 

701 de

735 de

659 e

680 de

 

2.705 ab

2.832 a

2.420 b

2.594 ab

1.423

12,3

**

55

37

132

**

95

79

65

59

*

 

102 b

60 c

34 cd

24 d

 

38 cd

31 cd

41 cd

37 cd

 

146 a

146 a

119 ab

116 b

74,5

22,3

* y ** Efecto significativo, test F (P<0,05 y 0,01, respectivamente).

Valores unidos por una misma letra no difieren significativamente entre si, test LSD (P<0,05).

 

La variación de los rendimientos de grano, ya sea por efecto año o por el tratamiento dentro de los mismos, se la puede asociar al agua útil almacenada en el suelo. En 1997 todos los antecesores permitieron la misma reserva y rendimientos similares debido a que las lluvias de otoño fueron muy escasas. Queda en evidencia que, en inviernos con lluvias inferiores al promedio de la serie histórica 1931/97, el agua edáfica al iniciar el cultivo condiciona la oferta total y por ende el consumo, que es en definitiva responsable de las variaciones en los rendimientos (Gráfico 1), sin embargo existió un período crítico durante la encañazón (aproximadamente 30 días) en que el consumo explicó el 76% de las variaciones de los rendimientos, con incrementos de 41 kg/ha de grano por cada milímetro adicional de agua

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Gráfico 1. Consumo de agua en todo el ciclo y en el período de encañazón y su asociación con los rendimientos de grano de trigo. EEA Rafaela 1996-98. Cada punto correponde al promedio de tres observaciones.

Las lluvias en el período encañazón o sumadas a las ocurridas previamente durante el macollaje no tuvieron ningún impacto sobre el consumo en la etapa crítica, pero el agua inicialmente almacenada en el perfil fue fundamental, ya que explicó el 72% de las variaciones del consumo en encañazón y el 93% de las variaciones en los rendimientos (Gráfico 2). Se pone en evidencia que, en años de lluvias invernales escasas, la humedad inicial almacenada puede aumentar la oferta de agua en encañazón y por ende determinar un mayor consumo, mejorando los rendimientos de grano.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Gráfico 2. Relación entre el agua útil almacenada y el consumo en el período de encañazón y rendimientos de grano de trigo. EEA Rafaela 1996-98. Cada punto correponde al promedio de tres observaciones.

Si bien cantidades crecientes de agua almacenada permitieron mejorar los rendimientos, éstos fueron bajos cuando no se registró un consumo diferencial en encañazón. Ello ocurrió en 1996, en que el mayor registro logrado (102 mm con el antecesor pastura) escasamente alcanzó para aumentar la oferta en la etapa de macollaje y a partir del inicio de encañazón, todos los tratamientos tuvieron la misma disponibilidad hídrica y por lo tanto el mismo consumo, llegando a rendir tan sólo 1.393 kg/ha de grano.

Por ello, se debe disponer de la información que oriente sobre la cantidad de agua útil inicial necesaria para tener un impacto positivo sobre el consumo en encañazón y a partir de éste, lograr un determinado nivel de rendimiento de grano (piso) que asegure el resultado económico.

Para ello, se determinó la asociación entre los rendimientos de grano y el consumo de agua entre la emergencia del cultivo y la espigazón (Gráfico 3). Así se incluyen los requerimientos en macollaje (aunque de escasa importancia condiciona el agua remanente para la etapa siguiente) sumada a consumos variables en encañazón. Sobre esta base se llega a que, rendimientos mínimos de 20 qq se lograrían con 150 mm de agua almacenada al inicio del cultivo o que con 170 mm y 180 mm se podría aspirar a obtener 2500 y 2600 kg/ha, respectivamente y si se registran lluvias en la etapa, contribuirán a mejorar los rendimientos. Cabe consignar que éstos son valores orientativos y calculados para Rafaela, con un cultivar de ciclo largo, en un suelo clase II y con labranza mínima; la aplicación de prácticas que tiendan a mejorar la economía del agua (ej. cobertura de suelo) o con suelos de mejor aptitud, probablemente genere una ecuación más favorable.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Gráfico 3. Asociación entre el consumo de agua entre la emergencia y la espigazón y los rendimientos de grano de trigo. EEA Rafaela 1996-98. Cada punto corresponde al promedio de tres observaciones.

Como conclusión se puede mencionar que:

a) El agua útil almacenada en el suelo estuvo directamente asociada con los rendimientos de trigo en inviernos con lluvias inferiores a las de la serie histórica.

b) Cantidades iniciales de agua útil en perfil insuficientes para producir un consumo diferencial en la etapa de encañazón no aseguraron altos rendimientos.

c) El conocimiento del nivel inicial de agua útil en el suelo asociado al consumo de agua del cultivo en macollaje y encañazón, permite establecer pisos de rendimiento probables.

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