INTA Rafaela

ALGUNAS ALTERNATIVAS A LOS PIRETROIDES SINTÉTICOS PARA EL CONTROL DE LA "MOSCA DE LOS CUERNOS" (Haematobia irritans) EN DIFERENTES CATEGORÍAS DE BOVINOS

Méd. Vet. Alberto Guglielmone, Oscar Anziani, Atilio Mangold, María Volpogni1 y Gustavo Zimmermann1

Las poblaciones de la "mosca de los cuernos" (Haematobia irritans) resistentes a los piretroides sintéticos crean un problema para el control de este parásito, que afecta sólo a los bovinos mantenidos bajo condiciones pastoriles. Estos insecticidas se caracterizaron por su eficacia, por ser aplicables en forma de aspersión, inmersión o "pour on" y por su bajo costo. Mientras las poblaciones de la "mosca de los cuernos" fueron susceptibles a los mismos, generalmente, todas las categorías de bovinos eran tratados con algún tipo de piretroide.

Las alternativas para el control de la H. irritans en donde la resistencia a los piretroides es un problema, no son necesariamente iguales para todas las categorías de bovinos. El objetivo de mantener a los bovinos sin moscas por períodos prolongados de tiempo, tal como sucedió con el uso masivo de piretroides, no es adecuado. Es conveniente el uso mesurado de cualquier sistema alternativo de control de la H. irritans, pues la mejor herramienta para demorar la aparición de moscas resistentes a cualquier insecticida es con un uso mínimo y, eventualmente, se deberán tolerar infestaciones de los vacunos que, actualmente, pueden ser juzgadas elevadas por los productores.

Aquí se resume la experiencia obtenida en el INTA Rafaela con la evaluación de insecticidas organofosforados contenidos en caravanas o en bolsas autoaplicadoras y avermectinas inyectables. Las sugerencias se asocian al conocimiento de la estacionalidad de la H. irritans en el INTA Rafaela que, posiblemente, tenga alguna similitud con áreas de climas semejantes en latitudes aproximadas, pero no se pueden asociar a situaciones por ejemplo, de Buenos Aires o del norte argentino. Esta distribución señala que la estación de la "mosca de los cuernos" se inicia en setiembre con un crecimiento constante hasta noviembre – diciembre, un descenso natural en enero – febrero y un nuevo pico en marzo – abril. Con este esquema se desaconseja los tratamientos fuera del período de noviembre – abril.

Las categorías de bovinos se dividieron en: 1) terneros/as lactantes, vaquillonas preñadas y vacas preñadas sin ternero al pie (cría), vacas secas (lecheras); 2) vacas de cría con ternero al pie; 3) terneros/as en etapa de recría, vaquillonas y novillos; 4) vacas en lactancia y novillos en la fase final de engorde; 5) toros.

1) Terneros y terneras lactantes, vaquillonas preñadas y vacas preñadas sin ternero al pie (cría), vacas secas (lecheras)

Los terneros/as no son infestados en forma abundante por la H. irritans. Al contrario, las vaquillonas preñadas, vacas preñadas sin cría al pie y las vacas secas pueden ser infestadas por un número considerable de "moscas de los cuernos". Empero, no hay antecedentes que esas infestaciones puedan afectar el desarrollo del feto, inducir abortos o problemas en el parto. Se considera que el tratamiento de estos bovinos no sería económicamente justificado.

2) Vacas de cría con ternero al pie

La H. irritans puede afectar la producción de leche de las vacas y disminuir el incremento de peso en los terneros amamantados, especialmente si la crianza coincide con el período noviembre – abril. Si se considera económicamente justificado el control de la "mosca de los cuernos" (relacionado principalmente al precio del kg de ternero), las caravanas con organo - fosforados darán un control adecuado durante cuatro meses. Si estos meses coinciden con la época de abundancia de la H. irritans y la crianza de los terneros, se obtendrá la mayor utilidad de esas caravanas. Una alternativa para controles menos prolongados serían las bolsas auto – aplicadoras de organofosforados colocadas, por ejemplo, en las cercanías de aguadas. Sin embargo, bajo estas condiciones, las bolsas autoaplicadoras pueden ser afectadas por las lluvias y/o el viento y no se puede controlar la dosificación del producto.

3) Terneros y terneras en etapa de recría, vaquillonas y novillos

No existen contraindicaciones para el uso de caravanas o bolsas autoaplicadoras con organofosforados en este tipo de bovinos pero las avermectinas inyectables también pueden contribuir al control de la "mosca de los cuernos". Estos antiparasitarios son comunes para el control de nematodes gastrointestinales y la prevención de la miasis. También producen mortalidad en las moscas que se alimentan en los bovinos medicados y actúan en el ciclo externo del parásito que se lleva a cabo en la materia fecal de los bovinos, brindando la oportunidad para el control simultáneo de varios parásitos de los bovinos. Estudios realizados con la abamectina, doramectina e ivermectina indican que disminuye en un 70 – 90% la población de H. irritans por unos 14 días postratamiento y un efecto adicional, de menor magnitud, hasta por 10 semanas luego del tratamiento. Cabe alertar que los bovinos pueden continuar infestados, incluso con un número considerable de moscas, pero en cuatro ensayos realizados en el INTA Rafaela, la población en los bovinos tratados no superó el umbral de daño económico (200 moscas promedio por vacuno de estas categorías).

4) Vacas en lactancia y novillos en la fase final de engorde

Un artículo incluído en esta publicación refiere en forma específica al tratamiento de las vacas en lactancia; igualmente se reiteran unos conceptos acerca del tratamiento de esta categoría de bovinos, por la importancia regional de la misma. Para esta categoría de bovinos las bolsas autoaplicadoras con organofosforados son de utilidad; su disposición a la salida del corral de ordeño permite aplicar pequeñas cantidades de insecticidas dos veces al día sin afectar la calidad de la leche. La provisión de insecticidas se puede discontinuar cuando la infestación disminuye a niveles mínimos y ser repuesta cuando la infestación alcance un promedio de alrededor de 100 moscas por vaca, que es considerado el umbral de daño económico para esta categoría. Algunas de las caravanas con organofosforados fueron aprobadas por el SENASA para vacas en lactancia. El control de la "mosca de los cuernos" por cuatro meses permite inferir que en el área de influencia del INTA Rafaela, su aplicación a fines de noviembre y la remoción de las mismas a fines de marzo brindarán un control adecuado por la mayor parte de la época de la H. irritans, evitando una parte sustancial de la posible pérdida producida por este parásito.

Los novillos en la fase final del engorde se mantienen, generalmente, en pasturas de alfalfa y acceso a heno y/o cerales o alimentos balanceados. Aunque la ganancia de peso está influenciada por la carga animal y la disponibilidad de forraje, es usual obtener incrementos de peso de 0,7-1,0 kg/día. Este ritmo de engorde puede ser afectado cuando las poblaciones de H.irritans superan las 200 moscas por novillo. Las caravanas con organofosforados serán de utilidad para evitarlo. En el caso de que el período de engorde no alcance a un período de cuatro meses en la época de mayor abundancia de la "mosca de los cuernos" una alternativa será el uso de las bolsas autoaplicadoras con organofosforados, aunque, caben las mismas consideraciones efectuadas al tratar a las categorías de las vacas de cría con ternero al pie.

5) Toros

Los toros sufren las mayores infestaciones relativas con la "mosca de los cuernos" y algunos antecedentes indican que ello puede afectar la capacidad reproductiva de los mismos. Se debe considerar que para proteger a los toros durante el servicio (en el caso que coincida con la época de abundancia de la H. irritans) no es suficiente, por ejemplo, el uso de caravanas con organofosforados únicamente en los toros, que representan sólo el 4 – 6 % del total del grupo de bovinos. Bajo estas condiciones es necesario que, si se decidiera el control de la "mosca de los cuernos", tanto los toros como las vacas reciban el mismo tratamiento con insecticida. Este punto es de importancia pues se registraron algunos casos en que se pretendió proteger a los toros con caravanas con organofosforados pero no a las vacas del grupo; el resultado fue una supuesta falla de las caravanas para controlar a las poblaciones de la "mosca de los cuernos" en los toros cuando, en realidad, la falla estuvo en la aplicación parcial de las caravanas en relación a los bovinos del grupo.

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