INTA Rafaela

EL CONTROL DE LA MOSCA DE LOS CUERNOS EN VACAS LECHERAS

Meds. Vets Oscar Anziani, Alberto Guglielmone, Atilio Mangold, María Volpogni1 y Gustavo Zimmermann1

La mosca de los cuernos (Haematobia irritans)es un insecto que parasita a los bovinos en pastoreo, alimentándose de la sangre y desarrollando las fases larvales en la materia fecal de éstos. El impacto que producen las poblaciones de la mosca de los cuernos sobre la productividad de los bovinos no está determinada con precisión y es motivo de controversias en todos los países con producción bovina extensiva. No obstante, existe consenso para considerar que los efectos perjudiciales deberían ser de mayor importancia en animales altamente sensibles a cualquier tipo de estrés como por ejemplo, las vacas lecheras.

Desde su ingreso en 1991, el control de la mosca de los cuernos en vacas en lactancia se ha realizado mayoritariamente a través de la aplicación "pour on" de insecticidas piretroides. Por su simplicidad y bajo costo el método fue rápidamente adoptado en todas las cuencas lecheras del país, muchas veces en exceso y relegando la implementación de otras alternativas de control. Sin embargo, el desarrollo creciente de poblaciones resistentes de la mosca de los cuernos a los piretroides hace necesario considerar la posibilidad de la utilización de otros insecticidas y métodos de aplicación. En este contexto, los insecticidas fosforados están reemplazando al uso de los piretroides en aquellos establecimientos en donde se ha visto disminuida la eficacia de estos últimos. En general los insecticidas fosforados resultan de mayor toxicidad para los animales y el hombre que los piretroides y por lo tanto requieren de un uso cuidadoso, el cual se debe extremar cuando se aplican a vacas en lactancia para evitar la presencia de residuos en la leche.

Entre las alternativas evaluadas en la EEA INTA Rafaela utilizando productos fosforados permitidos por el SENASA para la categoría de vacas en lactancia, se destacan el uso de bolsas autoaplicadoras y de caravanas insecticidas.

Las bolsas autoaplicadoras que contienen insecticidas en polvo constituyen una alternativa práctica que requiere escasa mano de obra para su instalación y mantenimiento. Estas bolsas, con orificios en su parte inferior, se colocan suspendidas inmediatamente a la salida de la sala de ordeño para aprovechar el paso forzado de las vacas, las que al contactar con las mismas se autoaplica el insecticida en polvo sobre la cabeza, columna vertebral y flancos. A fines de facilitar el acostumbramiento de los animales a este sistema, es aconsejable que las bolsas sean suspendidas por unos días a una altura superior y luego colocadas a la altura finalmente requerida.

Para garantizar la eficacia de estas bolsas autoaplicadoras se ha recomendado que los animales tomen contacto con las mismas en forma diaria. No obstante, experiencias llevadas a cabo en la EEA INTA Rafaela indican que el control que se logra con el uso intermitente cada 5 ó 7 días es generalmente suficiente para mantener el número de moscas por debajo del nivel probable de daño económico. Cuando las vacas tomaron contacto durante dos ordeños consecutivos con una bolsa conteniendo coumaphos al 1 % con una frecuencia de 5 días entre los tratamientos se observó que el número de insectos sobre estos bovinos era de 0 a 16 moscas por animal. Por el contrario, durante este período el número promedio de moscas sobre las vacas secas del mismo rodeo que permanecieron como animales controles sin tratamiento osciló entre 103 a 200 moscas por animal.

Las caravanas con insecticidas fosforados han sido recientemente introducidas al mercado veterinario argentino y consisten básicamente en una matriz de un polímero, generalmente P.V.C., conteniendo insecticidas los cuales se liberan lentamente y se distribuyen sobre el pelaje de los animales en cantidades pequeñas y por un tiempo prolongado. Estas caravanas se colocan entre los dos pliegues del cartílago auricular utilizando las pinzas conocidas como "sistema Allflex" empleadas habitualmente para caravanas identificatorias.

En 1997 y 1998 se llevaron a cabo en la EEA INTA Rafaela experiencias utilizando caravanas conteniendo ethion 36 % en vacas en lactancia observándose que la actividad insecticida comienza a manifestarse al día siguiente a su aplicación para hacerse máxima en los 7 a 10 días posteriores. A partir de aquí y por un período mínimo de 15 a 16 semanas se observan reducciones del número de insectos que oscilan entre el 99 % al 80 % cuando se comparan con animales no tratados. Debido a su practicidad y prolongada persistencia, esta tecnología de polímeros con insecticidas fosforados aparece con un interesante potencial de uso en nuestro país para el control de poblaciones de este insecto resistentes a los piretroides en vacas lecheras. No obstante, se hace necesario que estos programas de control con caravanas insecticidas enfaticen en la extracción de las mismas luego de que expire el período de acción para disminuir los riesgos en el desarrollo de los fenómenos de resistencia. Este es un punto extremadamente importante como lo demuestran las siguientes observaciones realizadas en estos estudios. Cuando se registró el peso de cada caravana al inicio del estudio el mismo fue de aproximadamente 15 g mientras que luego de cuatro meses de colocadas sobre los bovinos éste descendió a unos 11 g. De modo tal que después de los cuatro meses las caravanas ya no son efectivas para controlar la mosca de los cuernos pero aún retienen más del 50 % del insecticida. Este insecticida remanente que permanece atrapado en el polímero se va a liberar en cantidades muy pequeñas, a una tasa distinta a la que lo venía haciendo durante el período de actividad de las caravanas. En este contexto, si no se extraen estas caravanas, el insecticida se va a continuar liberando en dosis tan pequeñas que no van a permitir el control de la mosca de los cuernos y por el contrario favorecerán el desarrollo de resistencia contra este nuevo grupo químico.

Finalmente, debería considerarse que tanto las bolsas autoaplicadoras como las caravanas conteniendo insecticidas fosforados son alternativas fácilmente adaptables para ser utilizadas en vacas en lactancia y muy eficaces para el control específico de la mosca de los cuernos, pero muy poco eficientes para controlar a la mosca brava (Stomoxys calcitrans) otro de los insectos que también parasitan frecuentemente al ganado lechero.

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