INTA Rafaela

LA NEOSPOROSIS EN LOS BOVINOS LECHEROS

Meds.Vets Ignacio Echaide y Beatriz Valentini1

La neosporosis de los bovinos es una enfermedad infecciosa causada por el parásito intracelular Neospora caninum. Fue descubierta en 1989 y es reconocida entre las causas importantes de aborto en bovinos en países de todos los continentes (Tabla 1).

Tabla 1. Porcentaje de abortos causados por Neospora caninum en algunos países.

  N° abortos
Analizados

N° abortos

Año causados por
N. caninum (%)
Australia

729

153 (21,0)

1995

Estados Unidos*

698

170 (24,0)

1992

Estados Unidos*

266

113 (42,0)

1995

Holanda

2.184

393 (18,0)

1995

Nueva Zelandia

320

90 (28,0)

1991

Sudáfrica

144

2 ( 1,4)

1995

* Solo California.

En algunas regiones como en el estado de California (EEUU), la neosporosis ocupa el primer lugar entre las causas de aborto del ganado lechero y se ha estimado que provocaría pérdidas no menores a 35 millones de dólares.

Aunque otras especies domésticas también son susceptibles, la enfermedad alcanza en ellas escasa relevancia económica. No existen antecedentes de infección por este organismo en el ser humano.

El ciclo biológico de N. caninum aún no está completamente dilucidado. Brevemente, la infección en los bovinos (y en otros herbívoros) se iniciaría por la ingestión de alimentos contaminados por quistes microscópicos capsulados (forma de huevo) vehiculizados en la materia fecal del perro. Desde el intestino del bovino, los parásitos con forma de banana abandonarían los quistes y se multiplicarían en células del cerebro, pulmones, corazón, hígado y músculo a los que llegarían a través del sistema circulatorio. El ciclo se completaría cuando el perro ingiere órganos de bovinos (fetos, placenta) infectados con parásitos, que a su vez producirían los quistes contaminantes de las pasturas. Aunque éste sería el ciclo completo de la N. caninum, los estudios epidemiológicos sugieren que la infección de fetos de vacas portadoras de los parásitos, es la principal vía de transmisión en bovinos, relegando la importancia del perro en algunos rodeos donde la neosporosis es endémica.

El único síntoma clínico observado en vacas es el aborto. Los fetos pueden morir y ser abortados desde los 3 meses de gestación hasta su término, con una edad promedio de 5,5 meses. Algunos de los fetos que mueren durante la gestación temprana pueden momificarse. Los abortos pueden ser esporádicos u ocurrir en forma explosiva en grupos de vacas. Aunque estos son más frecuentes en grupos de bovinos criados en forma intensiva, también se han reportado abortos masivos en rodeos mantenidos sobre pasturas. La fertilidad no es afectada, aunque el 3-4 % de las vacas pueden abortar durante dos preñeces consecutivas.

Los terneros pueden nacer muertos, infectados enfermos o infectados clínicamente sanos. Esta última sería la forma más frecuente en rodeos donde la enfermedad es endémica. Los terneros menores de 30 días infectados por N. caninum pueden presentar asimetría ocular, parálisis progresiva de miembros posteriores y finalmente incapacidad para incorporarse. Los miembros anteriores y/o posteriores pueden estar flexionados o hiperextendidos. El examen neurológico puede revelar disminución de los reflejos y pérdida de la percepción consciente. Los casos de terneros con signos clínicos son poco frecuentes.

El diagnóstico de la neosporosis se basa en el examen de suero de la vaca abortada, y suero, líquidos y tejidos del feto. A partir del 5° mes de gestación las muestras de suero y los líquidos fetales pueden ser analizados para la detección de anticuerpos específicos mediante las pruebas de inmunofluorescencia indirecta (IFA) o las pruebas enzimáticas (ELISAs). Para detectar la presencia del parásito en los tejidos se utilizan métodos biotecnológicos. Para ello deben enviarse a los laboratorios de diagnóstico el feto, o distintos órganos refrigerados (cerebro, médula, corazón y pulmones). Los órganos, para intentar aislamiento del parásito, deben obtenerse con elementos estériles. El aislamiento de N. caninum a partir de fetos es dificultoso por la escasa concentración de parásitos o los procesos de descomposición que afectarían a estos microorganismos.

N. caninum ha sido reconocida en Argentina en tejidos de fetos abortados pero aún no ha sido aislada. Estudios serológicos realizados en la Universidad de La Plata permitieron detectar un 34,1% de reactores entre vacas con antecedentes de aborto.

El análisis de 320 muestras de suero obtenidos de 8 rodeos de las provincias de Santa Fe y Córdoba, mediante un ELISA desarrollado en EEUU, mostró una media de 44,4% de vacas reactoras en el 100% de los rodeos. El análisis mediante IFA de 48 muestras de suero de fetos obtenidos de frigorífico, resultó en un total de 11 reactores (22,9%). Estos resultados preliminares sugieren que la neosporosis puede tener gran relevancia entre los rodeos lecheros de la región central de la Argentina particularmente en aquellos que han controlado otras enfermedades causantes de aborto.

Aún no se han desarrollado vacunas o quimioterápicos específicos útiles para eliminar los parásitos de los bovinos infectados. El control de la neosporosis puede iniciarse evitando que los perros estén en contacto con los bovinos, e impidiendo que éstos ingieran productos de abortos u órganos crudos. Las hembras seleccionadas para la reposición deberán ser negativas a los análisis serológicos e hijas de vacas no infectadas. Los bovinos infectados deberían ser eliminados progresivamente de los rodeos con neosporosis crónica. En los rodeos donde se realicen transplantes embrionarios, tanto las hembras dadoras como las receptoras deberán ser libres de la enfermedad.

1Actividad privada

Volver