INTA Rafaela

MAÍZ DE SEGUNDA: EFECTO DE LAS LABRANZAS SOBRE PROPIEDADES DEL SUELO Y LOS RENDIMIENTOS

Ings.Agrs. Hugo Fontanetto y Oscar Keller

El maíz de siembra de segunda es un cultivo muy importante en la región central de Santa Fe debido a los diferentes destinos de su producción: grano, silo o pastoreo directo, como consecuencia de la particularidad lechera-agrícola de la mencionada área.

El uso eficiente del agua de lluvia es el factor de principal importancia para este cultivo, siendo afectado el mismo por el tipo de labranza utilizada.

Para cuantificar el efecto de diferentes labranzas sobre la dinámica del agua del suelo y el comportamiento del maíz de segunda, se realizó una experiencia en la EEA Rafaela en la que se evaluaron tres labranzas: Vertical (arado de cinceles= LV), Reducida (Rastra de Discos= LR) y Directa (siembra directa o labranza cero= SD).

El cultivar de maíz utilizado fue Nidera AX- 845, sembrado el 10/1/97 a 0,70 m entre surcos y con una densidad de 65.000 plantas/ha. El ensayo se implantó sobre un Argiudol típico serie Rafaela y el cultivo antecesor fue soja en siembra directa cosechada el 2/5/96.

Al momento de la siembra se efectuó un análisis de algunas propiedades químicas del suelo con las diferentes labranzas ensayadas, que se detallan en el Cuadro 1.

CUADRO 1. Efecto de diferentes labranzas sobre algunas propiedades del suelo (0-20 cm) para maíz de segunda. Campaña 1996/97.

Parámetro Químico

Unidad

L.R.

L.V.

S.D.

Materia Orgánica (MO)

%

2,90

2,99

3,15

Nitrógeno Total (Nt)

%

0,142

0,154

0,157

Nitrógeno de nitratos (N-NO3)

ppm

21,08

18,80

14,10

pH  

5,95

5,98

5,92

Fósforo asimilable (P)

ppm

48,9

47,4

49,1

L.R.= labranza reducida, L.V.= labranza vertical y S.D.= Siembra Directa.

Las diferentes labranzas solamente afectaron el contenido de N-NO3 del suelo, determinándose mayores valores cuanto mayor remoción del suelo se efectúa (LR, Cuadro 1), corroborando datos de experiencias anteriores.

En la Figura 1 se presentan las lluvias decádicas (por períodos de 10 días) desde mayo de 1996 a mayo de 1997 y las medias históricas mensuales 1931/96. Asimismo se detalla el contenido de agua útil del suelo hasta 1 m de profundidad con las tres labranzas ensayadas.

E= emergencia, V10= 10 hojas, R1= 50 % de estigmas visibles y R6= Madurez Fisiológica.
SD= Siembra Directa - LV= Cincel - LR= Rastra Discos

Figura 1. Lluvias Decádicas 1996/97 (Mayo a Mayo), Promedio Mensual Histórico 1931/96 y contenido de agua útil del suelo hasta 1 m de profundidad para maíz de segunda con diferentes labranzas

Fue notorio el marcado déficit hídrico de la campaña 1996/97 respecto al promedio histórico (Figura 1), con una deficiencia de 405 mm para el período mencionado anteriormente.

Respecto al contenido de agua útil del suelo, siempre fue mayor con la S.D en relación a las restantes labranzas para los cuatro períodos fenológicos evaluados y entre las mismas fue más favorable L.V que L.R. Queda demostrado el efecto beneficioso de la mayor cobertura del suelo sobre el contenido hídrico de los primeros 100 cm del perfil.

En el Cuadro 2 se detallan los rendimientos del maíz y sus componentes con las diferentes labranzas evaluadas.

CUADRO 2. Rendimiento en granos del maíz de segunda y de sus componentes con diferentes labranzas. Campaña 1996/97.

LABRANZA

Nº plantas
por ha

Nº espigas
por ha

Nº granos
por m2

Rendimiento
(kg/ha)

L. R.

60.858

58.990

3.398

7.255

L. V.

61.228

59.323

3.610

7.906

S. D.

62.818

62.755

3.870

8.554

L.R.= labranza reducida, L.V.= labranza vertical y S.D.= Siembra Directa.

Con la S.D se obtuvieron los mayores rendimientos en granos y de los componentes evaluados, comparadas con las restantes labranzas. Asimismo la L.V produjo mayores producciones que L.R. El componente que más se asoció con los rendimientos fue el número de granos/m2 (r= 0,88).

Los mayores rendimientos en granos registrados estuvieron relacionados con los mayores contenidos de agua útil del suelo (Figura 1 y Cuadro 2).

En condiciones de marcada deficiencia de agua como las de la campaña 1996/97, es posible obtener altos rendimientos del maíz mediante un uso eficiente del agua del suelo. Esto es posible mediante la utilización de la labranza que más reduce las pérdidas por evaporación, asegurando una alta cobertura del suelo con rastrojos y logrando a su vez mayor infiltración y acumulación del agua del suelo, como es el caso de la siembra directa.

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