INTA Rafaela

ACERCA DE LOS PRONÓSTICOS DEL TIEMPO PARA VARIOS
MESES Y ALGUNOS TERMINOS UTILIZADOS

Lic. Raúl Giorgi

Los objetivos de este trabajo son: a) aportar información al productor para evaluar la confiabilidad y significado real de los pronósticos a mediano y largo plazo; b) promover una discusión sobre estos temas con los profesionales que los difunden.

Hasta hace algunos años, los medios de comunicación sólo difundían pronósticos del tiempo a 24 o 48 horas, producidos por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), que por ley tenía el monopolio de este tipo de información. Luego, se produjo una "desregulación" de hecho y comenzaron a publicarse pronósticos para una semana y, posteriormente, a varios meses de plazo, realizados por diversos organismos y empresas privadas.

A partir de mediados de 1997, estos pronósticos y comentarios acerca del fenómeno "El Niño", comenzaron a aparecer con mayor frecuencia en diarios, suplementos, revistas, etc. Finalizado el episodio El Niño, a mediados de 1998, empezaron a difundirse predicciones acerca del desarrollo del fenómeno opuesto ("La Niña") y de sus efectos sobre la producción agropecuaria en la campaña 1998/99.

A partir de informaciones publicadas desde junio a diciembre de 1998 en medios de la zona, puede comprobarse que: a) diversos centros de estudio produjeron pronósticos diferentes, y b) un mismo centro modificó sus predicciones.

En mayo-junio, un centro predecía una fuerte sequía, comparable a la de la campaña 1988/89, con heladas tardías que podrían ser más graves para los cultivos que la escasez de agua y otro estimaba que no era predecible lo que ocurría luego de la mitad del año y que era posible que se presentara un año normal. En noviembre, el primer centro, modificó sus predicciones, y señaló que las lluvias podrían ser normales durante todo el verano.

Comentario 1

Cabe preguntarse: por qué existen esas contradicciones y para qué sirven los pronósticos ?

En opinión del autor, la respuesta puede encontrarse en una nota que figura al pie de los pronósticos que realiza el Dr. Vicente Barros del Departamento de Ciencias de la Atmósfera de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (UBA):

"Importante: El Departamento de Ciencias de la Atmósfera no garantiza y no asume
responsabilidad legal por la exactitud, interpretación y/o uso debido o indebido de estos pronósticos, ya que los mismos se realizan en forma experimental. Por ello tampoco tienen asignado aún una probabilidad de acierto."

En este breve párrafo está contenida toda la problemática de la validez de los pronósticos:

1.- "... no garantiza" .Nadie garantiza los pronósticos que hace.

2.- "... no asume responsabilidad". Nadie asume responsabilidad por los pronósticos que hace.

3.- "... se realizan en forma experimental"
"... tampoco tienen asignado aún una probabilidad de acierto".

(además, quienes difunden los pronósticos tampoco asumen responsabilidad alguna)

La clave del problema es: los pronósticos a varios meses están en una etapa experimental.

Todavía no puede decirse si aciertan en el 90% de los casos, en el 50 % o en el 33% (si aciertan menos del 33% serían peores que el azar puro). Es una información científica que todavía no puede utilizarse con seguridad para la toma de decisiones a nivel de empresa agropecuaria.

(Lo anterior no significa que no sean útiles en otros niveles. Por ejemplo, investigadores de la FICH-UNL alertaron correctamente sobre la posibilidad de una creciente extraordinaria del río Paraná para el verano 1997/98, a partir del desarrollo de un fenómeno El Niño muy fuerte y de la experiencia de casos similares anteriores. No aseguraron que ocurriría la inundación, sino que era posible que ocurriera y los organismos oficiales tuvieron tiempo para prepararse para enfrentar la situación. (Si lo hicieron o no es otro tema.)

Si se juega a color en la ruleta, se sabe que hay 48,65 % de probabilidades de acertar (18/37) y 51,35 % (19/37) de perder. Con los pronósticos climáticos actuales, tal como se presentan en los medios a los que tiene acceso el público en general, no hay como saberlo.

Para evaluar la confiabilidad de un pronosticador, un método casero y basado en el juego de la ruleta, sería: a) anotar los pronósticos que emite, b) después de 37 predicciones, calcular el porcentaje de aciertos. Si alcanza a 66 % o más de predicciones correctas, se puede comenzar a pensar que es una herramienta útil para la toma de decisiones. El método propuesto es poco serio, pero es más correcto que evaluar a un pronosticador a partir de uno o dos aciertos o yerros, o de lo que se recuerda que dijo un supuesto experto en una charla de la que no quedó constancia alguna. Otra posibilidad, para los productores agrícolas, es contratar un seguro de producción mínima y dejar de jugar a la ruleta.

Comentario 2

Los pronósticos, en realidad, son la combinación de dos predicciones, cada una con sus propios errores:

1.- Predicción de la tendencia de la interacción atmósfera-hidrósfera, principalmente con datos del océano Pacífico.

2.- Asociación entre el estado de la interacción mencionada, con lo que puede ocurrir en otros lugares del planeta, sobre la base de lo ocurrido en situaciones anteriores similares.

La existencia de los fenómenos El Niño y La Niña está fuera de discusión porque son hechos reales. Los objetos de la predicción son la tendencia de los mismos (acentuación o debilitamiento) y la ocurrencia de fenómenos asociados a miles de kilómetros de distancia.

NORMALIDAD (precipitaciones nomales, temperaturas normales, etc.)

Hasta hace unos años el término "normal" se utilizaba como equivalente del promedio de muchos años (generalmente 30) de precipitaciones, temperatura, etc.. En los pronósticos a varios meses se usa con otro sentido.

Ejemplo: para las lluvias de un mes determinado, se ordenan los valores de 30 años en forma decreciente. El tercio medio de los valores así ordenados se denomina "normal", el más alto "lluvioso" o "superior a la normal" y el más bajo "seco" o "inferior a la normal". En el caso de Rafaela, para el mes de diciembre, considerando el período 1968-1997 (30 años), resulta:

N° orden

mm

N° orden

mm

N° orden

mm

1

350

11

149

21

82

2

301

12

146

22

80

3

292

13

137

23

72

4

269

14

133

24

61

5

256

15

121

25

54

6

226

16

114

26

54

7

181

17

111

27

45

8

157

18

105

28

37

9

152

19

100

29

17

10

151

20

89

30

8

Los primeros 10 valores corresponden a "superior a la normal", los segundos 10 a la "normal" y los últimos 10 a "inferior a la normal". Fijando los límites de clase iguales a los promedios de los extremos de cada grupo resulta:

Superior a la normal

mayor de 150 mm

Normal

86 a 150 mm

Inferior a la normal

menor a 86 mm

El promedio de los 30 años es de 135 mm, 17 mm por sobre el centro del intervalo "normal" (118 mm).

Expresado de otra manera, cuando se pronostica para diciembre una precipitación "normal", las lluvias podrían variar entre 86 y 150 mm, lo que implica que el límite superior de la "normalidad" es un 74% mayor que el límite inferior.

Si se asume que el próximo mes de diciembre pertenece a la misma población de meses de diciembre de los 30 años considerados, la probabilidad simple de que las lluvias sean "normales", "superiores" o "inferiores" es de 33% para cada caso. Con los pronósticos actuales los aciertos no superan el 50%. Esto científicamente es positivo, porque los aciertos son superiores a los resultantes del azar puro, lo que indica que se está en un camino correcto, pero no es suficiente para orientar la toma de decisiones de una empresa agropecuaria.

LOS LIMITES GEOGRÁFICOS DE LOS PRONÓSTICOS (resolución)

Los pronósticos se informan generalmente para "región pampeana", "provincias del litoral", "patagonia", etc.

Estas regiones son tan grandes que, en muchos casos, mientras en una parte hay sequía en otra se producen inundaciones.

Otro tema es el límite entre regiones. Por ejemplo, si no se indica específicamente o mediante un mapa, Santa Fe está dentro de la "región pampeana" o del "litoral" ?.

Se considera que en una zona como el centro de Santa Fe, donde se puede pasar de una situación normal a sequía o inundación en 100 km, este tipo de resolución no es útil para la toma de decisiones por las empresas agropecuarias.

COMENTARIO FINAL

El autor de este trabajo considera que los pronósticos a varios meses todavía no están lo suficientemente ajustados como para servir de apoyo a la toma de decisiones de las empresas agropecuarias. Sin embargo, es posible que en pocos años sean herramientas realmente útiles.

Al lector interesado en estos temas se recomienda el trabajo "Impacto del fenómeno El Niño sobre la producción de cultivos en la región pampeana", elaborado por Graciela Magrín, M. Grondona, M. Travasso, D. Boullón, G. Rodríguez y C. Messina, publicado por el Instituto de Agua y Clima del INTA en agosto de 1998. En el mismo se tratan los siguientes temas: los fenómenos El Niño y La Niña, sus relaciones con los rendimientos a nivel nacional, por provincia y departamento, superficies perdidas, análisis de precipitaciones, relaciones entre rendimientos y variabilidad climática, algunas consideraciones sobre el uso de pronósticos en el sector agropecuario y conclusiones.

Además, a través de Internet se puede acceder a los datos e informes producidos por muchos centros mundiales de estudios de la atmósfera, de la hidrósfera y de producción de pronósticos a diversos plazos para todas las regiones del mundo. En imágenes satelitales se puede "ver" la temperatura del mar o cómo evolucionan diariamente los fenómenos El Niño, La Niña, o la temperatura del océano Atlántico.

Algunas direcciones de la red donde puede encontrarse información sobre estos temas son:

www.conae.gov.ar

Comisión Nacional de Actividades Espaciales

www.meteofa.mil.ar

Servicio Meteorológico Nacional

www.wmo.ch

Organización MetereológicaMundial

www.inta.gov.ar/cya

instituto de Clima y Agua, INTA

www.atmo.at.fcen.uba.a

Dpto. Cs. de la Atmósfera, FCEyN, UBA

Si no tiene acceso a Internet comuníquese con nuestro grupo de trabajo y trateremos de ayudarlo a obtener la información que necesita.

Volver