INTA Rafaela

LA FERTILIZACIÓN EN SIEMBRA DIRECTA

Ing. Agr. Sebastián Gambaudo

La información que a continuación se presenta es el resultado de un número importante de experiencias que se realizaron en el área de influencia de la EEA Rafaela del INTA. En la zona centro de la Prov. de Santa Fe los nutrientes más deficientes son el nitrógeno y el fósforo.

Nitrógeno (N):

# Como principales factores que condicionan el rendimiento y la respuesta de los cultivos al agregado de fertilizante nitrogenado se pueden mencionar: las lluvias durante el barbecho y durante el ciclo del cultivo, la historia del lote, la fertilidad actual y potencial y el cultivo antecesor.

# El momento de aplicar el fertilizante es muy importante, el sistema de siembra directa requiere siempre del agregado de N; por esa razón, es importante que se estudie el contenido de humedad acumulado o la probabilidad de lluvias pues es fundamental para la utilización del N.

Los resultados obtenidos en trigo no mostraron diferencias en los rendimientos con el fertilizante aplicado en su totalidad a la siembra o en dos momentos (siembra y macollaje). Si se cuenta con muy buena humedad acumulada la aplicación a la siembra es lo más recomendable, por el contrario si es escasa se debe aplicar una pequeña parte al momento de la siembra y utilizar el resto en el macollaje. Para esta última aplicación en macollaje las formas nítricas (nitrato de amonio, CAN, UAN, Labrador, etc.) son más eficientes.

La mejor forma de aplicación del fertilizante para el cultivo de maíz resulto ser dividiendo la dosis: una parte en el momento de la siembra (V0) y otra en el estado de seis hojas (V6). Esta forma resultó ser más eficiente que colocar todo en V0 o todo en V6.

# El agregado de altas dosis de N cuando los lotes poseen baja fertilidad es un aspecto a tener en cuenta debido a que cuando son colocadas junto con la semilla pueden provocar fitotoxicidad. Un alto porcentaje de las sembradoras-fertilizadoras que existen en el mercado coloca el fertilizante junto con la semilla.

Ensayos realizados con el cultivo de trigo mostraron que con dosis superiores a los 70 kg/ha de urea se producen pérdidas de plantas y se afecta a los rendimientos. En el caso de utilizar nitrato de amonio la dosis se podría elevar hasta los 100 kg/ha de producto comercial y si se trata de fertilizante líquido el punto crítico es de 40 kg de N/ha. El fraccionamiento del fertilizante en dos aplicaciones es la alternativa recomendable para estas situaciones.

# La aplicación en superficie de los fertilizantes nitrogenados ocasiona pérdidas de N por volatilización, cantidades que resultan más importantes en cultivos primavero estivales. Todas las formas granuladas resultan más eficientes cuando se las incorpora que cuando son aplicadas en superficie.

# La aplicación de fertilizantes líquidos sobre los rastrojos no es conveniente por la inmovilización del N que realizan los microorganismos y porque se favorece la velocidad de descomposición de los mismos, efecto no deseado para este sistema de siembra.

# Por todo lo expuesto la incorporación del fertilizante al lado y por debajo de la línea de siembra continúa siendo lo más recomendable.

Fósforo (P):

# La corrección de la deficiencia de P puede realizarse de dos maneras: con aplicaciones de altas cantidades antes de iniciar la siembra directa o para cada uno de los cultivos.

# Debido a su baja movilidad el fertilizante debe ser aplicado en un lugar donde el cultivo desarrolle su sistema radicular. Existen experiencias que demuestran que el nivel natural de P disminuye en este sistema de siembra, como consecuencia de una acidificación del suelo en los primeros centímetros. El efecto fitotóxico de altas dosis junto con la semilla también ocurre con las fuentes fosfatadas.

# Los formulados líquidos recién comienzan a difundirse y los resultados obtenidos han mostrado una eficiencia similar a la de los granulados. Con respecto a la roca fosfórica es necesaria incorporarla en el suelo y su P es disponible en forma muy lenta y su efecto comienza a ser visible a partir del segundo año de aplicada.

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