ROTACIONES AGRÍCOLO-GANADERAS PARA EL CENTRO DE SANTA FE
Ing.Prod.Agrop. Jorge Villar, Ing.Agr. Luis Romero y Fernando Calcha1.
La expansión de la agricultura a áreas no tradicionales ha determinado un uso más intensivo del suelo y, en muchos casos, un proceso de degradación, especialmente donde no se tuvo en cuenta su aptitud de uso. Ello hace necesario reexaminar la agricultura tal cual se venía realizando en comparación con alternativas más conservacionistas. Estas últimas involucran, entre otras, a la rotación de cultivos anuales y a los planteos mixtos de producción.
El presente trabajo tuvo la finalidad de cuantificar la evolución de algunos parámetros indicadores de la fertilidad física y química del suelo y de los rendimientos de los cultivos con el análisis económico correspondiente.
Se evaluaron 4 secuencias agrícolo-ganaderas: 1) PP4-[T/S]3-G, 2) PP4-[T/S-G]2, 3) PP4-T/S-S-Sg-G y 4) PP4-T/S-Sg-S-G. Dónde T= trigo, S= soja, Sg= sorgo, G= girasol, PP= pasturas perennes y el subíndice, el número de campañas. La fase de cada secuencia o rotación fue considerada como un tratamiento, entendiéndose por fase al cultivo o secuencia de cultivos de cada año.
Las parcelas se localizaron sobre un complejo de suelos con aptitud agrícolo-ganadera, que ocupa una amplia área del centro de la provincia y que se caracteriza por el amanchonamiento puesto de manifiesto por el menor desarrollo de la vegetación en los períodos de déficit hídrico y el encharcamiento en los muy húmedos.
Se utilizó labranza con remoción del suelo (cinceles/disco), salvo para la soja de segunda en que se utilizó la siembra directa. Las prácticas culturales se efectuaron siguiendo las pautas recomendadas para el área manteniéndolo lo más uniforme posible en las distintas rotaciones.
A partir de la iniciación del estudio (1992), se requirieron cuatro años para la estabilización de las rotaciones y a partir de este último se iniciaron las evaluaciones.
Los siguientes resultados corresponden a los tres primeros años de evaluación una vez estabilizadas las rotaciones (1995,96 y 97). En el Cuadro 1 se presenta el efecto de las secuencias sobre los parámetros físicos. En general, todas las secuencias redujeron los parámetros iniciales, sin registrar variaciones entre secuencias, salvo en la densidad aparente entre los 7,5 y 15 cm de profundidad.
Cuadro 1. Parámetros físicos luego de cuatro años de agricultura para cuatro rotaciones. EEA Rafaela, 1995-97.
Rotación |
Densidad aparente |
Estabilidad de agregados |
||
0-7,5 cm |
7,5-15 cm |
0-7,5 cm |
0,5-15 cm |
|
| Inicial (1992) | 1,20 | 1,18 | 38,1 | 24,0 |
| [T/S]3-G-PP4 | 1,06 | 1,17 | 4,83 | 2,48 |
| [T/S-G]2-PP4 | 1,07 | 1,17 | 5,32 | 2,49 |
| T/S-S-Sg-G-PP4 | 1,10 | 1,19 | 8,97 | 4,85 |
| T/S-Sg-S-G-PP4 | 1,07 | 1,13 | 5,32 | 5,27 |
| Promedio | 1,08 | 1,17 | 6,1 | 3,77 |
En cuanto a los parámetros químicos considerados (Cuadro 2), ocurrió algo similar; todas las rotaciones se comportaron en forma similar y salvo algunas excepciones, no fue importante el efecto año. Los parámetros que sufrieron reducciones por efecto del ciclo agrícola fueron los asociados a la materia orgánica. Todas las fracciones de la materia orgánica sufrieron reducciones por efecto de la agricultura, pero las más afectadas fueron la grosera, constituída por pequeños restos de rastrojo sin descomponer y la joven, constituída por los mismos restos pero en vías de descomposición.
CUADRO 2. Resultados de parámetros químicos luego de cuatro años de agricultura en tres ciclos. EEA Rafaela, 1995-97.
Evaluación |
Materia orgánica (%) |
Ntotal |
PH |
p |
NO3inc! |
|||||||
Grosera |
Total |
Joven |
Vieja |
|||||||||
Inicial |
0,93 | 3,64 | 1,05 | 2,59 | 0,151 | 6,1 | 53,0 | 117 | ||||
Año |
||||||||||||
| 1995 | 0,44 | 3,07 | 0,67 | 2,40 | 0,167 | 5,8 | 56,9 | 142 | ||||
| 1996 | 0,55 | 2,96 | 0,68 | 2,29 | 0,151 | 5,3 | 61,6 | 111 | ||||
| 1997 | 0,44 | 3,24 | 0,85 | 2,38 | 0,158 | 5,3 | 65,7 | 81 | ||||
Rotación |
||||||||||||
| 1 | 0,37 | 3,13 | 0,74 | 2,39 | 0,160 | 5,4 | 62,8 | 112 | ||||
| 2 | 0,58 | 3,12 | 0,68 | 2,44 | 0,160 | 5,6 | 62,8 | 104 | ||||
| 3 | 0,45 | 3,05 | 0,75 | 2,30 | 0,159 | 5,5 | 59,3 | 105 | ||||
| 4 | 0,49 | 3,08 | 0,76 | 2,30 | 0,157 | 5,4 | 60,7 | 123 | ||||
|
0,47 | 3,09 | 0,73 | 2,36 | 0,159 | 5,5 | 61,4 | 111 | ||||
! Incubado 56 días
El pH del suelo fue el otro parámetro que se modificó por efecto del ciclo agrícola, sufriendo una acidificación luego de cuatro años, que fue variable según el año de evaluación.
No se observaron reducciones en el nitrógeno total del suelo, el fósforo, ni en su capacidad de nitrificación.
Las campañas se caracterizaron por inviernos con lluvias 50% inferiores a los valores promedios, lo que afectó en forma manifiesta los rendimientos del trigo. Las lluvias primavero-estivales fueron adecuadas en 1995/96 y 1997/98, y muy escasa en 1996/97.
En el cuadro 3 se presentan los rendimientos de los cultivos.
Cuadro 3:Rendimientos de los cultivos (kg/ha) en cuatro rotaciones agrícolas, EEA Rafaela.
Cultivo |
Antecesores |
Rotación |
1995 |
1996 |
1997 |
Promedio |
Trigo |
PP |
1,2,3,4 |
- |
1449 |
702 |
1076 |
PP-T/S |
1 |
- |
671 |
659 |
665 |
|
PP-(T/S)2 |
1 |
- |
717 |
680 |
699 |
|
PP-T/S-G |
2 |
- |
969 |
735 |
852 |
|
Promedio |
- |
1132 |
697 |
915 |
||
Girasol |
PP-(T/S)3 |
1 |
3321 |
2160 |
1747 |
2049 |
PP-T/S |
1 |
2009 |
1321 |
1981 |
1742 |
|
PP-T/S-G-T/S |
2 |
1926 |
1314 |
1593 |
1639 |
|
PP-T/S-S-Sg |
3 |
2569 |
1786 |
1756 |
2037 |
|
PP-T/S-Sg-S |
4 |
2838 |
1766 |
1587 |
2064 |
|
Promedio |
2533 |
1669 |
1733 |
1978 |
||
Sorgo |
PP-T/S-S |
3 |
5505 |
3091 |
7937 |
5781 |
PP-T/S |
4 |
5785 |
4043 |
7570 |
5799 |
|
Promedio |
5645 |
3972 |
7753 |
5790 |
||
Soja 1 |
PP-T/S |
3 |
4325 |
1132 |
4197 |
3218 |
PP-T/S-Sg |
4 |
4236 |
1000 |
3961 |
3066 |
|
Promedio |
4281 |
1066 |
4079 |
3142 |
||
Soja 2 |
PP-T |
1,2,3,4 |
3939 |
0 |
3926 |
2622 |
PP-T/S-T |
1 |
4266 |
0 |
3966 |
2744 |
|
PP-(T/S)2-T |
1 |
4055 |
0 |
3945 |
2667 |
|
PP-T/S-G-T |
2 |
4253 |
0 |
3954 |
2736 |
|
Promedio |
4047 |
0 |
3939 |
2662 |
T= trigo, S= soja, Sg= sorgo, G= girasol, PP= pastura perenne.
El trigo en el ciclo 1995/96 no se sembró por falta de humedad para la germinación y no se consideró en el análisis; como consecuencia de ello la soja de esa campaña fue toda de primera. La soja de segunda en el ciclo 1996/97 se perdió por sequía.
La respuesta de los rendimientos no fue consistente por efecto de la rotación o su posición en la secuencia, con la sola excepción del girasol. Las diferencias significativas entre años se deben a las condiciones ambientales, fundamentalmente lluvias (cantidad y distribución).
A continuación, se calculó el margen bruto (MB) promedio por hectárea para cada rotación agrícola, tomando valores de octubre de 1998 y se los relacionó con los costos directos (Gráf. 1).
GRÁFICO 1. Margen bruto (MB) y costos directos de cuatro secuencias agrícolas. EEA Rafaela, promedio de tres campañas (1995/96 a 1997/98).
El mayor retorno por peso invertido (MB/costos) se obtuvo con las rotaciones menos intensivas (1,26 y 1,23 para las rotaciones 3 y 4, respectivamente), aunque el mayor margen bruto se logró con la rotación más intensiva (1=$245). La rotación restante (2) fue la menos favorable (1,06 y $197).
De acuerdo con los resultados se pueden hacer las siguientes consideraciones:
Ninguna de las secuencias evaluadas demostró tener un efecto diferencial sobre el suelo, ni en los parámetros físicos ni en los químicos evaluados. Las reducciones registradas en ellos no se consideran críticas. Por lo tanto, los cuatro años agrícolas con la labranza utilizada fueron suficientemente conservadores aún con la secuencia más intensiva.
Ninguna de las secuencias afectó los rendimientos de grano de los cultivos en forma diferencial, por lo que sería recomendable, para una rotación con la duración de las evaluadas, la sucesión de cultivos que reporte el mayor beneficio económico, ya sea que se busque el mayor retorno por peso invertido (rotaciones 3 y 4) o el mayor ingreso total (rotación 1).
1Pasante Lic. Adm. Rural-UTN Rafaela