Estación Experimental Agropecuaria Rafaela

 

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El relevamiento sistemático de los suelos de la Provincia de Santa Fe

 

Lic. Raúl Giorgi


El relevamiento sistemático de los suelos de la provincia de Santa Fe se realizó entre los años 1965 y 1998. Los sectores con tierras de aptitud alta y media (8.400.000 ha) fueron mapeados en nivel semidetallado (escala 1:50.000) y los muy extensos con predominio total de tierras de aptitud baja y muy baja (3.800.000 ha) en nivel de reconocimiento (escala 1:250.000). El Complejo Isleño del río Paraná (1.100.000 ha) no fue relevado. Los avances fueron muy variables en el tiempo y los mayores se realizaron en los períodos en que la actividad fue financiada por los gobiernos nacional o provincial interesados en contar con una base técnica para reformas impositivas.

En el presente trabajo, se sigue una línea histórica y se incluye información adicional para facilitar la comprensión de lo realizado.

Los trabajos comenzaron en el marco del Plan Mapa de Suelos de la Región Pampeana (PMSRP) del INTA, proyecto pionero en la cartografía sistemática del territorio nacional. En el mismo se definieron las pautas técnicas generales que luego seguiría la actividad y se incorporó un numeroso grupo de profesionales jóvenes, algunos de los cuales contribuyeron posteriormente a la formación de grupos regionales o provinciales.

Dentro de las pautas mencionadas pueden destacarse las siguientes:

1) nivel de trabajo semidetallado en escala 1:50.000;


2) mapeo sobre la base de las relaciones-suelo paisaje, con una densidad baja de observaciones de campo;


3) utilización de fotografías aéreas y fotomosaicos (escalas 1:20.000 y 1:50.000, respectivamente) y de las cartas topográficas disponibles (escalas 1:50.000 y 1:100.000);


4) definición de Normas de Reconocimiento basadas en el Soil Survey Manual;


5) clasificación de suelos según el sistema Soil Taxonomy (desde la versión 7ª. Aproximación);


6) evaluación de tierras según el sistema de Capacidad de Uso (Land Capability Classification).

De lo anterior, es evidente la influencia del Soil Conservation Service de los EE.UU., pero se debe tener presente que, además de la desigualdad de recursos disponibles en ambos países, buena parte de la cartografía estadounidense se realiza en una escala 1:12.500, resultando productos de mayor resolución cartográfica y capacidad para efectuar predicciones de interés agronómico.

Esos criterios, con adaptaciones a las condiciones regionales y a los recursos disponibles, se aplicaron en todos los relevamientos de suelos realizados por el INTA en el territorio nacional. Posteriormente, se incorporaron facilidades informáticas para la observación de imágenes satelitales digitales, trazado de mapas y tratamiento de la información, así como la utilización de métodos numéricos en la evaluación de tierras.

En el estudio del territorio santafesino pueden diferenciarse cuatro etapas:

1.- 1965-1970.- Se realizó el relevamiento semidetallado (E = 1:50.000) de 2.200.000 ha en el Sur del territorio, en el marco del Plan Mapa de Suelos de la Región Pampeana, con sede en Buenos Aires (Instituto de Suelos y Agrotectnia, Unidad de Reconocimiento de Suelos, Centro de Investigaciones en Recursos Naturales).


2.- 1975-1985.- Se realizó el relevamiento semidetallado (E = 1:50.000) de 500.000 ha en la zona Centro y se elaboró el Mapa de Suelos de la Provincia de Santa Fe en escala 1:500.000, en convenio con el Ministerio de Agricultura y Ganadería provincial. Las tareas se efectuaron en el marco del Plan Mapa de Suelos del Centro-Norte de la Provincia de Santa Fe, con sede en la EEA Rafaela.


3.- 1986-1992.- Se realizó el relevamiento semidetallado (E = 1:50.000) de 1.700.000 ha en la zona Centro, en el marco del Plan Mapa de Suelos del Centro-Norte de la Provincia de Santa Fe, con sede en la EEA Rafaela y con aporte de fondos del Proyecto PNUD Argentina/85. Se incorporo a la evaluación de tierras un sistema numérico (Indices de Productividad).


4.- 1993-1998.- Se realizó el relevamiento semidetallado (E = 1:50.000) de 4.000.000 ha en las zonas Centro y Norte y en nivel de reconocimiento (E=1:250.000) de 3.800.000 ha en sectores de baja aptitud productiva y difícil acceso (Bajos Submeridionales, Cuña Boscosa y Bajo de los Saladillos). Además, se actualizaron todos los mapas existentes. Se incorporó el uso de imágenes satelitales digitales y de facilidades informáticas. Los mapas se elaboraron y presentaron en formato digital (vectorial de líneas). Las tareas se realizaron en el marco de un convenio con el gobierno provincial, siendo la EEA Rafaela la unidad ejecutora.

En total se relevaron 12.200.000 ha de las 13.300.000 ha del territorio provincial. El sector no estudiado (1.100.000 ha) corresponde al complejo isleño del río Paraná.

En las cuatro etapas se identificó como objetivo principal el conocimiento del recurso suelo por ser fundamental para la actividad agropecuaria y se resaltó su utilidad para productores, asesores, investigadores y funcionarios gubernamentales. Las tres etapas de mayor avance estuvieron relacionadas con proyectos de reformas impositivas que aportaron fondos para la ejecución de los trabajos.

En la primera etapa, el Plan Mapa de Suelos de la Región Pampeana fue elaborado, aprobado y puesto en marcha durante la gestión del Ing.Agr. Walter Kugler como Secretario de Agricultura y Ganadería de la Nación. El Ing. Agr. Rodolfo G. Frank, al presentar la biografía del Ing. Kugler en la Academia Nacional de Ciencias, expresó:

“El Presidente Arturo Illia lo designó Secretario de Agricultura y Ganadería durante su presidencia (1964-1967). En las "Ideas que animarán la acción de la Secretaría de Agricultura y Ganadería en el período 1963-1969 propuso los siguientes objetivos: 1) Modificar el régimen impositivo substituyendo en la medida de lo posible los impuestos sobre la producción y la renta por otro que grave la tierra de acuerdo a su productividad potencial. Para ello impulsó decididamente la confección de la Carta de Suelos de la República Argentina, cuyo primer tomo, la hoja correspondiente a Pergamino, se publicó en 1972 y fue prologada por él.”

En la segunda etapa el financiamiento se hizo con recursos de la EEA Rafaela, en la tercera se dispuso de fondos del Proyecto PNUD Argentina/85 y en la cuarta se recibió un importante aporte del Estado provincial.

Todas las cartas de suelos elaboradas en las tres primeras etapas (30) se encuentran publicadas y en las mismas se pueden consultar, entre otros, los aspectos metodológicos y el personal participante. En el presente documento sólo se tratará la cuarta etapa (1993-98).



El relevamiento sistemático de los suelos de la Provincia de Santa Fe - Etapa 4 (1993-98)



Los trabajos se realizaron en el marco de un convenio celebrado entre el INTA-Centro Regional Santa Fe y los Ministerios de Hacienda y Finanzas (MHyF) y de Agricultura, Ganadería, Industria y Comercio (MAGIC) de la Provincia de Santa Fe. La unidad ejecutora fue la EEA Rafaela del INTA, el MAGIC aportó un equipo de reconocimiento de suelos y el Servicio de Catastro e Información Territorial (SCIT) controló la marcha de los trabajos, proveyó diversos recursos técnicos e integró los productos del relevamiento de suelos en un Sistema de Información Territorial. Los costos operativos y los honorarios del personal contratado fueron cubiertos por el estado provincial.

Los productos requeridos por la provincia fueron los mapas básicos de suelos y la evaluación de la aptitud agropecuaria de las tierras de todo el territorio, con especial interés en los Indices numéricos, los que serían utilizados para apoyar la valuación fiscal de las parcelas catastrales. Según el convenio original el INTA debería entregar los mapas dibujados sobre base papel y la digitalización de los mismos estaría a cargo de una empresa privada.


1.- Situación inicial (1993)


La provincia de Santa Fe tiene una superficie de 13.300.000 ha de las cuales 1.100.000 ha pertenecen al Complejo Isleño del río Paraná y que han sido excluidas de los relevamientos.

En 1993, un 36% (4.400.000 ha) del territorio a estudiar (12.200.000 ha) ya estaba mapeado en nivel semidetallado (escala 1:50.000) y un 100% en nivel de reconocimiento (escala 1:500.000).

Desde el límite sur y hasta la latitud de Rosario se disponía de todos los mapas semidetallados correspondientes. En el sector comprendido entre las latitudes de Rosario y la ciudad de Santa Fe, el mapeo era casi completo y, al Norte del mismo, había algunas áreas relevadas en los departamentos San Cristóbal y San Justo.

Los estudios mencionados se habían realizado desde 1975 utilizando las Normas de Reconocimiento de Suelos (Arens, P.L. et al – 1966 y Etchevere, P. H. - 1976), el sistema de clasificación de suelos Soil Taxonomy (USDA-SCS - 1975) y el sistema de Capacidad de Uso (Klingebiel, A.A. et al – 1961) para la evaluación de tierras. Desde 1986 también se utilizó el sistema de evaluación de tierras por Indices de Productividad (Sobral, R et al - 1988). Los relevamientos se realizaron con un uso intensivo de las relaciones suelo-paisaje, utilizando fotografías aéreas y cartas topográficas, con baja densidad de observaciones de campo (muy variable, estimada en una observación cada 300 ha como promedio aproximado). La metodología no se aplicó de manera totalmente uniforme puesto que las tareas se ejecutaron durante 27 años, en unas 30 áreas de trabajo, con una alta rotación de personal y, además, en ese lapso el sistema Soil Taxonomy tuvo una importante evolución y los profesionales actuantes acumularon una gran experiencia.

A partir de la información existente, el conocimiento acerca de los suelos presentes y de su distribución geográfica era satisfactorio al Sur de la latitud de la ciudad de Santa Fe. En los restantes departamentos del Centro de la provincia, los sectores relevados eran un apoyo muy importante para las áreas a completar, porque la mayoría de los suelos presentes eran conocidos, quedando como tarea principal establecer su distribución geográfica. En los departamentos del Norte, sólo se disponía de los mapas en nivel de reconocimiento lo que daba algunas certezas sobre las clases de suelos presentes, pero muy pocas sobre su distribución geográfica.



2.- Mapas básicos de suelos. Desarrollo de los trabajos.


Se definieron dos líneas de trabajo con los objetivos de: 1) completar el mapeo del Centro y Norte de la provincia, y 2) actualizar la información de los sectores anteriormente relevados.

Las tareas se desarrollaron en dos períodos: 1993-95 y 1995-98. En el primero se trabajó como en un relevamiento tradicional, en tanto que en el segundo se dispuso de imágenes satelitales digitales y de facilidades informáticas.


2.1.- Período 1993-95.    

2.1.1- Relevamiento de Centro y Norte de la provincia

Productos a obtener: Mapas dibujados en base papel, en nivel semidetallado (escala 1:50.000) de los sectores de mayor aptitud productiva (3.800.000 ha) y en nivel de reconocimiento (escala 1:250.000) los de capacidad productiva baja y muy baja (3.000.000 ha, en los Bajos Submeridionales, la Cuña Boscosa y el Bajo de los Saladillos).

Materiales: Las Cartas de Suelos existentes del Centro de la provincia, una cobertura de fotografías aéreas pancromáticas (escala 1:20.000) de los años '60 y '70, fotomosaicos (escala 1:50.000 y sólo en la zona Centro) y las cartas topográficas disponibles.

Metodología: La definida en el Plan Mapa de Suelos del Centro-Norte de la Provincia de Santa Fe (similar a la Plan Mapa de Suelos de la Región Pampeana).

En el convenio INTA-Provincia de Santa Fe, se estableció la provisión de imágenes satelitales (SPOT, pancromáticas, píxel 10 m, georreferenciadas con puntos de apoyo en el terreno) impresas y presentadas en el formato de las cartas topográficas del IGM escala 1:50.000. Estas imágenes reemplazarían a los fotomosaicos utilizados anteriormente y sobre ellas se trazarían los mapas. La interpretación del terreno se haría a partir de las fotografías aéreas, de las cartas topográficas disponibles y controles de campo. Sin embargo, esas imágenes no estuvieron disponibles, excepto para el Norte de la provincia y sin estar recortadas según las cartas IGM. En el mismo convenio se estableció que la digitalización de los mapas estaría a cargo de una empresa privada.

Los trabajos se desarrollaron de la forma tradicional hasta mediados de 1995 cuando, en reemplazo de las imágenes impresas, se recibió una cobertura de imágenes satelitales digitales, equipos y programas informáticos.

 

2.1.2.- Actualización de la información de los sectores anteriormente relevados (Sur y Centro)

Productos a obtener: Mapas actualizados del Sur y Centro de la provincia (4.400.000 ha), con énfasis en la detección de avances de la erosión hídrica.

Materiales: Las Cartas de Suelos publicadas (30).

Metodología: Recorridos a campo controlando espesores de horizontes y buscando evidencias visuales de la erosión hídrica.

Se partió del supuesto de que los mayores cambios que habrían ocurrido serían avances de la erosión hídrica, especialmente en los sectores ondulados del Sur del territorio y las tareas se centraron en ese objetivo.

Las observaciones mostraron que, si bien se detectaron avances de la erosión en algunos sectores, la gravedad del problema fue menor al previsto. Se detectó una disminución generalizada de los espesores de los horizontes superficiales aún en sectores planos en los que no debería esperarse la ocurrencia de procesos erosivos, interpretándose que los adelgazamientos generalizados se debían principalmente a procesos de compactación. Además, resultó evidente que era inadecuado para el estudio de procesos desencadenados por el manejo a nivel de lotes realizar un control de los espesores de los horizontes superficiales con baja densidad de observaciones a campo. Por lo precedentemente mencionado, se acentuó el interés en la observación de las evidencias visuales de los procesos erosivos.

Los productos entregados al SCIT fueron los mapas impresos de las publicaciones con modificaciones en límites y símbolos cuando correspondía, así como las guías actualizadas de las unidades taxonómicas y cartográficas. El sistema de correcciones sobre los mapas impresos no resultó muy adecuado (límites y símbolos tachados y redibujados a mano), por lo que sólo se realizaron las modificaciones imprescindibles.


2.2.- Período 1995-98

A mediados de 1995 se realizó un convenio complementario, por el cual el INTA recibió imágenes satelitales digitales, equipos y programas informáticos a cambio de hacerse cargo de la digitalización de los mapas.

Se dispuso de una cobertura completa de imágenes satelitales digitales SPOT, pancromáticas, píxel 10 m y con corrección geométrica con puntos de apoyo en el terreno, recortadas según el formato de las cartas IGM 1:50.000, tomadas en el verano 1993/94. Además, se recibieron dos computadoras personales AT, dos mesas digitalizadoras y un programa CAD (MicroStation).

La digitalización se ajustó a un conjunto de normas fijadas por la empresa privada que elaboraría los productos finales. Una de ellas estableció que los límites de las unidades cartográficas debían ser vectores lineales (“spaguetti”). Esto implicó que las unidades cartográficas no quedaron representadas por polígonos con un código asociado relacionable con una base de datos. La poligonización fue realizada posteriormente por la empresa privada y entregada al SCIT, pero no al INTA.

La posibilidad de utilizar las imágenes digitales y las facilidades informáticas, si bien no implicaron cambios metodológicos fundamentales, en poco tiempo modificaron de manera importante varios aspectos del trabajo, particularmente la fotointerpretación, el trazado de los mapas y las posibilidades de realizar modificaciones en los mismos. Los trabajos sobre pantalla se hicieron con una visión óptima de las imágenes en una escala 1:30.000 (aproximadamente) adecuada para mapas a presentar en una escala 1:50.000. Además, se facilitó el intercambio de opiniones y de conocimientos entre los integrantes del equipo.

En un comienzo se realizó la digitalización a partir de mapas impresos o dibujados sobre base papel, utilizando las mesas digitalizadoras. Al poco tiempo se abandonó este procedimiento porque resultó más fácil, preciso y rápido trazar los límites sobre la imagen en pantalla. En gran parte esto se debió a que los mapas impresos, dibujados sobre fotomosaicos “semiapoyados”, tenían deformaciones geométricas que obligaban a corregir manualmente casi todas las líneas ingresadas para hacerlas coincidir con los rasgos del terreno que se observaban en la pantalla. Los desplazamientos de límites abruptos como los de lagunas y ejes de escurrimiento mostraban desplazamientos de hasta 400 m.

Respecto a los trabajos de actualización del Sur provincial, las imágenes permitieron observar situaciones no esperadas, tales como grandes cambios en las condiciones hídricas en la zona arenosa del departamento Gral. López. En los relevamientos anteriores, se habían utilizado fotografías aéreas tomadas a mediados de los ’60, en pleno período climático seco. Las imágenes satelitales fueron tomadas en el verano 1993/94, en un período climático más húmedo, luego de una primavera lluviosa, y mostraron condiciones de excesos hídricos muy diferentes a las observables en las fotografías aéreas. Además, las imágenes resultaron adecuadas para observar las cárcavas de erosión y permitieron generalizar las observaciones realizadas a campo.

Asimismo, la disponibilidad de las nuevas imágenes permitió realizar un análisis de la correspondencia entre las unidades cartográficas definidas en los levantamientos anteriores con los rasgos del terreno observables en las nuevas imágenes. Las discrepancias, en la mayor parte de los casos, se resolvieron por fotointerpretación y en algunos casos por nuevos controles de campo.

 

2.2.1.- Relevamiento de Centro y Norte de la provincia

Productos a obtener: los mismos que en el período anterior, en formato digital.

Materiales: a los utilizados en el período anterior se agregaron las imágenes satelitales digitales y las facilidades informáticas.

Metodología: la misma que en el período anterior, con fotointerpretación de imágenes y trazado de límites en pantalla.


2.2.2.- Actualización de la información de los sectores anteriormente relevados (Sur y Centro)

Productos a obtener: los mismos que fueran definidos en el período anterior, en formato digital, con control de todas las unidades cartográficas y énfasis en el avance de la erosión y la modificación de las condiciones hídricas.

Materiales: a los utilizados en el período anterior se agregaron las imágenes satelitales digitales y las facilidades informáticas.

Metodología: la misma que en el período anterior, a lo que se agregó el control de todas las unidades cartográficas. Al transferir los límites manualmente sobre las imágenes en pantalla, se ajustaron a los rasgos del terreno identificables en las imágenes.



3.- Evaluación de la aptitud agropecuaria de las tierras.


En la evaluación de la aptitud de las tierras se tuvo en especial consideración el interés provincial en utilizar la información como apoyo para la valuación fiscal de las parcelas. Desde hace décadas, la provincia utiliza un sistema de valuación con categorías parcialmente equivalentes a las del sistema de Capacidad de Uso, definidas a partir de antiguas declaraciones juradas de los propietarios y acotado por valores actualizados periódicamente para la “mejor” y “peor” tierra de cada distrito. Se supuso que la utilización de índices numéricos facilitaría las tareas valuatorias y mejoraría su calidad y las condiciones de equidad contributiva.

 

3.1.- Sistema por rangos (clases y subclases)

En el sistema de Capacidad de Uso, las clases y subclases se definen de manera conceptual, pero no incluye un método operativo, sino algunos ejemplos de aplicación. Lo anterior implica que la aplicación del sistema es muy dependiente de las interpretaciones que realice el personal actuante. Durante el mapeo anterior, se definieron algunos criterios para la región pampeana, pero, sin llegar a definir un sistema operativo completo.

El análisis de las evaluaciones realizadas en todas las cartas publicadas (30) mostró disparidad en la evaluación de unidades cartográficas de composición similar, de manera particular en las unidades erosionadas.

Un tema particular es el caso de la clase V del sistema de Capacidad de Uso. En el sistema se reserva para unidades sin erosión no aptas para cultivos agrícolas y se utilizó generalmente para depresiones con anegamiento temporario, pero, la mayoría de los usuarios interpreta simplemente que esta clase tiene una aptitud intermedia entre la IV y la VI.

Por lo anterior, se procuró definir un sistema operativo que permitiera que, a partir de los mismos datos, diferentes técnicos llegaran a similares resultados. El sistema operativo se presenta con mayor detalle en otro trabajo. A fin de evitar confusiones, el sistema modificado se denominó Agrupamiento por Aptitud de las Tierras de la provincia de Santa Fe (GAT-SF) y, como fue definido para las condiciones y la información disponible de las tierras de la provincia, puede no ser aplicable a otras regiones.

Se mantuvo el criterio de clasificar las tierras para los “cultivos comunes y climáticamente adaptados”. Se consideraron cultivos comunes la soja, el maíz, el sorgo, el girasol, el trigo y algunos forrajeros, especialmente la alfalfa.

En el GAT se utilizan ocho clases (1 a 8). Las clases 1 a 4 se asignan a tierras aptas para cultivos agrícolas y pasturas de base alfalfa, con limitaciones crecientes de la clase 1 a la 4; las clases 5 y 6 se asignan a tierras aptas para pasturas implantadas más tolerantes que la alfalfa, considerándose que en las de clase 5 la alfalfa puede ser parte de la mezcla; a la clase 7 se asignan las tierras solamente aptas para el aprovechamiento de los pastizales naturales y la clase 8 se reserva para las tierras no aptas para uso agropecuario.

Se utilizan cuatro subclases: e (erosión), w (deficiencias de drenaje), s (restricciones del suelos en la zona de exploración de las raíces) y c (climática). El uso de la restricción “s” se ha limitado casi totalmente a condiciones de sodicidad-salinidad y de texturas muy gruesas. Sin embargo, los suelos Argialboles, presentan restricciones por la existencia de un horizonte álbico, un horizonte argílico bien expresado y un contacto abrupto entre ambos. En este trabajo no se ha corregido esta situación, pero se advierte que se presenta en la mayoría de las unidades clasificadas como 3w. Las restricciones climáticas son de poca aplicación, considerando que el régimen de humedad de los suelos es údico, lindante con el ústico en el NW del territorio.

El modelo utilizado funciona razonablemente bien en las unidades “normales” (extensas, sin riesgos importantes de anegamiento) que son las que determinan las posibilidades de uso de las tierras. En el caso de las lagunas temporarias y de ejes de concentración de aguas, el ajuste es menor, en parte por deficiencias del sistema y en parte por modificaciones antrópicas del escurrimiento (canales, terraplenes, etc.). Si bien estas tierras son minoritarias en la mayoría de las propiedades (menos del 5%) y no definen los usos posibles, es recomendable realizar una evaluación a campo en las condiciones actuales.


3.2.- Sistema numérico relativo (0 a 100 puntos)

Desde mediados de los ’80 se aplicó en todo el país el sistema de Indices de Productividad (IP), que asignó a las tierras valores de 0 (cero) a 100 (cien) puntos y que significó un avance muy importante en la evaluación de tierras. Una virtud del sistema es que identifica las propiedades a evaluar y establece factores de ponderación para las mismas según rangos definidos. Las propiedades consideradas son (para la Región Pampeana Sur): disponibilidad de agua (condición climática), drenaje, profundidad efectiva, textura del horizonte superficial, textura del horizonte subsuperficial, contenido de sales solubles (dentro de los primeros 75 cm), alcalinidad sódica (considerada hasta 1m), contenido de materia orgánica, capacidad de intercambio catiónico y erosión.

Al analizar cómo había sido aplicado el sistema de IP en las cartas publicadas, se encontraron algunos problemas y se realizaron modificaciones para adaptarlo a las condiciones de la provincia y a la información disponible, teniendo en consideración que serían utilizados para la valuación impositiva:


a.- los IP no estaban validados contra datos de rendimientos, pero, los usuarios creían lo contrario. Por esa razón se cambió la denominación por Indices de Aptitud de las Tierras de la provincia de Santa Fe (IAT-SF).


b- el territorio estaba dividido en dos partes (Región Pampeana Sur y Norte) en las que no se usaban las mismas propiedades y factores de ponderación. Se eliminó la división y se utilizaron las propiedades y factores de ponderación de la Región Pampeana Sur (modificados parcialmente).


c.- las zonas climáticas (disponibilidad de agua) tenían límites coincidentes con los de hojas IGM y en el esquema Región Pampeana Sur/Norte, se interrumpían al llegar al deslinde entre las mismas. Se los modificó para coincidencia con límites de distrito y estableció su continuidad en todo el territorio.


d.- el drenaje no utilizaba clases intermedias, muy frecuentes en la zona Centro. Se usaron clases intermedias.


e.- las claves por sodicidad eran muy complejas y no coincidían con los criterios que se habían utilizado en los relevamientos. Se las simplificó.


f.- la utilización de la sodicidad y la salinidad, por tratarse de un sistema multiplicativo, producía valores extremadamente bajos para muchos Natracualfes. Se eliminó la salinidad y se mantuvo únicamente la sodicidad (todos los suelos salinos reconocidos son sódicos y la salinidad es variable en el tiempo y en cortas distancias).


g.- la ponderación de algunas propiedades utilizadas estaban basadas en datos de laboratorio, por lo que el perfil muestreado prácticamente determinaba los resultados.


En Santa Fe, se analizaron muestras en varios laboratorios que produjeron, en algunos casos, resultados no comparables. Por esa razón, se realizaron modificaciones dando mayor importancia a las observaciones de los perfiles a campo y a la clasificación taxonómica.

Las propiedades utilizadas para el cálculo de los IAT de las unidades taxonómicas (series) y de sus fases por propiedades internas fueron: drenaje, sodicidad, profundidad efectiva, textura del horizonte superficial, clase de horizonte superficial (mólico/ócrico), profundidad de aparición de las limitaciones subsuperficiales, penetrabilidad del horizonte subsuperficial, capacidad de intercambio del horizonte subsuperficial.

Los factores correspondientes a propiedades externas (erosión y anegabilidad) se aplicaron a las unidades cartográficas. Los factores climáticos no se incluyeron en los índices calculados para las unidades cartográficas, pero, se indican los valores correspondientes a cada distrito, los que pueden ser aplicados por los usuarios interesados. Generalmente, la diferencia en índice climático entre distritos vecinos carece de utilidad para las evaluaciones.

El índice básico de las unidades cartográficas simples es igual al de la serie a la que se asignan sus suelos y en las unidades cartográficas compuestas, se calcula como promedio de los índices de cada componente ponderado por el porcentaje en que las integran. En los casos de unidades con erosión o riesgo de anegamiento, el valor básico se corrige por el factor correspondiente a la fase identificada. En los complejos de composición indeterminada, los índices se estimaron por comparación con unidades de composición conocida.

El sistema IAT-SF se presenta con mayor detalle en otro trabajo.


4.- Resultados y discusión.

4.1.- Productos obtenidos

Los productos entregados al SCIT fueron los mapas digitales, las guías de unidades taxonómicas y las guías de unidades cartográficas con evaluaciones según el GAT y el IAT. Las entregas se efectuaron en plazos determinados con el territorio fraccionado en nueve bloques de trabajo. En los mapas, las unidades estaban delimitadas por vectores lineales e incluían el símbolo de la unidad correspondiente como texto no asociado. Posteriormente una empresa privada poligonalizó los mapas y los asoció con bases de datos alfanuméricas, información que entregó al SCIT, pero no al INTA.

Para el uso interno del equipo de trabajo de la EEA Rafaela, los mapas fueron recortados según hojas IGM 1:50.000 y por límites de distritos. Se mejoró la legibilidad de los mapas y se incorporaron los símbolos correspondientes al GAT y al IAT.

A partir de una síntesis cartográfica se elaboraron mapas de Capacidad Productiva de las Tierras de todo el territorio, en escala 1:250.000, apta para evaluaciones a niveles de distrito, departamento y provincia. Los mismos se encuentran disponibles en la página Web de la EEA Rafaela del INTA (http://anterior.inta.gov.ar/rafaela/info/mapas/capacidad_productiva/index.htm).

4.2.- Unidades taxonómicas

En los mapas semidetallados los suelos fueron diferenciados a nivel de series siguiendo los criterios de la Soil Taxonomy. Se controló la clasificación de todas las series anteriormente definidas, así como de algunas propiedades complejas como el drenaje. Se revisaron todas las descripciones y planillas de datos de laboratorio.

Si bien se dispone de descripciones y datos de laboratorio de perfiles representativos de la mayoría de las series definidas, la tarea aún no fue completada. Si bien esa información puede ser útil a algunos usuarios, para la clasificación taxonómica de las series se dispuso de la información necesaria de los horizontes y rasgos diagnósticos.

En el Sur está definida la familia mineralógica a la que pertenecen las series sobre la base de algunos análisis mineralógicos. Las pertenecientes a la familia arcillosa fina fueron consideradas illíticas y las de la familia limosa fina como mixtas. Sin embargo, no puede asegurarse que se hayan hecho análisis mineralógicos de todas las series. En el Centro y Norte, no se dispuso de análisis mineralógicos por lo que se indica “mineralogía no determinada”. A partir de consideraciones generales, se supone que los Argiudoles típicos y ácuicos pertenecerían a la familia illítica, en tanto que en los subgrupos vérticos y acuérticos podrían ser montmorilloníticas.

En la zona arenosa de Gral. López se modificó la clasificación en familias por tamaño de partícula de algunas series, por lo que se observarán diferencias con la información publicada. En la misma zona se presenta la “serie” Lazzarino, clasificada como Hapludol thapto-nátrico, familia limosa fina. Esta “serie” también se presenta asociada a depresiones dentro sectores con suelos zonales pertenecientes a otras familias por tamaño de partícula, por lo que es posible que también lo sean los suelos de la “serie” Lazzarino. En este caso, Lazzarino no estaría definida a nivel de serie sino de subgrupo. Asimismo, debe advertirse que el uso del subgrupo thapto, no se ajustaría a los requerimientos actuales del sistema, en cuyo caso Lazzarino podría clasificarse como Natralbol típico y diferenciarse de otros Natralboles típicos con los que compite por mayor profundidad de aparición del horizonte argílico.

En el departamento San Jerónimo se presenta la serie Coronda que ha sido clasificada como Hapludalf psamacuéntico-thapto árgico. Formalmente la denominación debería ser Hapludalf psamacuéntico, pero la presencia del horizonte argílico enterrado es muy importante y se quiso señalar su existencia.

Respecto a la diferenciación de series que pertenecen al mismo orden, suborden, gran grupo y familia, debe notarse que es dependiente del criterio del reconocedor actuante. Según el Soil Taxonomy, las diferencias entre individuos de una misma familia permiten la diferenciación de series, pero no obligan a hacerlo (Soil Taxonomy. 2ª Edición. Pág. 834). Por ejemplo, se diferenciaron varias series dentro de los Argiudoles típicos, familia arcillosa fina, térmica, que podrían no haberse diferenciado. Una situación similar ocurre con los Natracualfes típicos, familia arcillosa fina, térmica. En este trabajo se mantuvieron las series ya diferenciadas, pero, si bien se considera que la diferenciación dentro de los Argiudoles y Argialboles resulta útil, quizá no lo sea la diferenciación dentro de los Natracualfes, Natracuoles, Natralboles y Albacualfes, pertenecientes a los mismos subgrupos y familias.

Se advierte que no puede asegurarse que los datos de laboratorio disponibles sean aptos para utilizarlos en modelos de predicción de rendimientos. Las condiciones físicas y químicas de los horizontes superficiales o el contenido de arcilla de los horizontes subsuperficiales difícilmente puedan extrapolarse a partir de un único perfil y compararse datos producidos por diferentes laboratorios desde 1965. Asimismo, la información suministrada no es apta para evaluaciones de la fertilidad de los lotes.

4.3.- Unidades cartográficas

En las cartas actualizadas se mantuvieron los símbolos que habían sido ya utilizados cuando no se introdujeron cambios en la composición o fases externas de las unidades correspondientes. Sin embargo, algunos de ellos no respetan la norma de que el símbolo debe indicar al suelo más representado. Por ejemplo, en la unidad LAN 1 el suelo más representado no es Landeta (20%), sino Los Cardos (50%).

En las unidades que fueron modificadas o subdivididas (grados de erosión, anegamiento, encharcamiento, etc.) se agregó un sufijo para diferenciarlas de las originales.

La estimación de la erosión de las clases moderada y severa se hizo fundamentalmente por los rasgos visibles en las imágenes SPOT y en el campo (surcos y cárcavas). La erosión ligera sólo fue detectable a campo.

En los mapas semidetallados las unidades definidas son mayoritariamente consociaciones y complejos de composición determinada, con algunos complejos indeterminados en los sectores inundables. Se estima que estos mapas son aptos para evaluar propiedades o parcelas con una superficie mayor a 25 ha. Sin embargo, la precisión de la información es diferente en las unidades simples y compuestas. En las unidades simples (consociaciones), salvo casos excepcionales, las evaluaciones son válidas para superficies de menor extensión. En las unidades compuestas (complejos), la composición que se indica es un promedio estimado para el conjunto de la unidad, por lo que entre sectores puede haber variaciones. Además, el pasaje entre unidades es gradual, excepto en las asociadas a depresiones anegables y ejes de escurrimiento. En las zonas hortícolas, frutícolas, industriales y urbanas, con alta subdivisión y fuertes modificaciones de los suelos, los mapas elaborados sólo tienen valor orientativo.

En los mapas de reconocimiento las unidades definidas mayoritariamente son complejos de composición indeterminada de aptitud baja y muy baja. Es muy difícil estimar la unidad mínima para la cual la información es válida, si bien a priori serían mucho mayores que en los semidetallados (unas 600 ha). En los Bajos Submeridionales y de los Saladillos, las tierras muy predominantes son de clase 7, con diverso grado de riesgo de anegamiento. Si bien existen variaciones, estas se producen en un rango de aptitud muy estrecho. En la Cuña Boscosa se han asignado tierras a la clase 6 y 7, y existe la posibilidad de que existan algunos islotes de mayor aptitud, pero, bajo monte denso, en las condiciones del trabajo no fue posible detectarlas y delimitarlas a costos razonables.

Se eliminaron todas las asociaciones definidas en las cartas publicadas y se las designó como complejos de suelos. Esto se debe a que la versión actual del Soil Survey Manual establece que las unidades compuestas cuyos integrantes no puedan mapearse individualmente en escala 1:12.500 se consideran complejos de suelos.


5.- Personal participante en la etapa 4:


Personal que realizó el relevamiento:

Alfieri, Alcides E. (Téc. Agrop.) - INTA

Espino, Luis M. (Lic. Edaf.) – MAGIC

Giailevra, Dino (Ing. Agr.) - INTA

Giorgi, Raúl (Lic. Geol.) - INTA

Hein, Norberto (Ing. Agr.) - INTA

León, Cristian F. (Lic. Edaf.) - INTA
Rohr. Javier (Lic. Edaf.) - INTA

Rossi, Sergio (Lic.) - INTA
Sapino, Verónica I. (Lic. Edaf.) - INTA
Seveso, M. A. (Lic.) – MAGIC
Tosolini, Rubén A. (Geól.) - INTA
Zapatero, D. (Ing. Agr.) – INTA

Personal auxiliar:

Alcántara, Ernesto

 

Personal de Laboratorio:

Hein, Vilma (Lic. Edaf.)

Alassia, Ana María

Verna, Carlos

 

Coordinador y responsable técnico: Lic. Raúl Giorgi

Representantes de INTA-CERSAN en el Convenio INTA-SCIT: Ing. Francisco Mosconi y Lic. Raúl Giorgi.



Bibliografía

 

  • A. A. Klingebiel and P. H. Montgomery, Land Capability Classification, Agriculture Handbook No. 210 (Washington, DC: Soil Conservation Service, U.S. Department of Agriculture, 1961)

 

  • Arens, P.L. y Etchevere, P.H., Normas de Reconocimiento de Suelos. Instituto de Suelos y Agrotecnia (INTA). Tirada interna, Buenos Aires, 1966.

 

  • Etchevere, P. H., Normas de Reconocimiento de Suelos. INTA CIRN Castelar. Publ. Nº 152. 2º Edic. 211 p. 1976.

 

  • Sobral, R. y Nakama, V., Indices de productividad (IP). Método paramétrico para la evaluación de tierras. XII Congreso Argentino de la Ciencia del Suelo. Corrientes. 1988.

 

  • USDA-SCS, Soil Taxonomy. A Basic System of Soil Classification for Making and Interpreting Soil Survey. Agric. Handbook Nº 436. Wachington D.C., 1975.