Información para divulgación
Noviembre 2002

Carbunclo bacteriano o antrax

Med. Vet. Alejandro A. Abdala
E.E.A Rafaela

 

Introducción

El carbunclo bacteriano, carbunco o antrax es una enfermedad infecciosa de curso agudo altamente contagiosa, que afecta preferentemente a los rumiantes, siendo transmisible a otros animales, incluído al hombre.

La enfermedad se caracteriza en los bovinos por presentar muerte súbita, con arrojamientos sanguinolentos por los orificios naturales, en los cuales se encuentra presente el agente etiológico.

A pesar de los programas de control que redujeron sensiblemente los brotes, esta plaga se encuentra diseminada en casi todo el mundo y es responsable de importantes pérdidas económicas.

En Argentina es conocida desde la época colonial. Se denominaban “campos malditos” aquellos establecimientos en que la enfermedad se presentaba recurrentemente a través de los años.

Los antecedentes recientes de casuística en el país, son aportados por laboratorios privados y oficiales que a través del aislamiento del agente causal confirman los diagnósticos realizados por los veterinarios de campo.

Un solo laboratorio privado de la provincia de Buenos Aires reportó en la década de los noventa una casuística de 121 brotes diagnosticados en establecimientos ganaderos de esa provincia.

Durante los meses del verano 2001-2002 en los departamentos Las Colonias y Castellanos de la provincia de Santa Fe se produjeron brotes de esta enfermedad, que si bien no era desconocida, se la consideraba de muy baja presentación; a tal punto que muchos productores no tenían considerado el uso de vacunas preventivas dentro de sus prácticas habituales. Mas recientemente, en el mes de octubre pasado, el laboratorio de bacteriología del INTA Rafaela confirmó la ocurrencia de un caso en un establecimiento ganadero del Depto Las Colonias. Considerando este suceso que se presentó en forma anticipada (ya la estación habitual de presentación es verano-otoñal) se advierte a productores y veterinarios sobre la necesidad de vacunar a los rodeos para prevenir nuevos casos, recordando que se trata de un enfermedad contagiosa para el hombre.

 

Agente etiológico

Es una bacteria denominada Bacillus anthracis, cuya característica particular es la de presentar cápsula y producir unas toxinas que son las responsables de la muerte del huésped. Además esta bacteria, cuando entra en contacto con el oxígeno, forma una espora que es una forma resistente a las condiciones climáticas severas y que le permite sobrevivir en el medio ambiente. Estas esporas pueden permanecer viables en la naturaleza durante largos períodos de tiempo en alimentos secos, subproductos animales como lanas y cueros, objetos contaminados y suelo. Cuando ingresan al organismo animal reconstituyen la forma vegetativa con toxinas, responsables de la muerte de los animales.

Los bacilos contenidos en los líquidos que emergen de los cadáveres o post apertura de los mismos por parte de animales predadores o por acción del hombre, esporulan y permanecen en el suelo, perpetuando así la enfermedad en campos y regiones.

 

Sintomatología en animales

El signo más característico del carbunclo es la muerte súbita en bovinos, ovinos, caprinos y rumiantes silvestres. Pocos animales pueden ser observados con síntomas clínicos de enfermedad como vacilación al andar, temblores y dificultad respiratoria. La mayoría de los animales es encontrado muerto con marcado meteorismo, escaso rigor mortis, arrojamiento sanguinolento por ollares y ano, entrando en rápida descomposición.

En los équidos la presentación es aguda con síntomas clínicos reconocibles tales como cólicos depresión, debilidad muscular y tumefacciones en cuello y abdomen.

Los cerdos pueden sufrir la forma sobreaguda como los bovinos o bien una forma subaguda caracterizada por marcada tumefacción de garganta, que puede llevar a la sofocación del animal.

La afección de carnívoros es esporádica. Ocurre en zoológicos y parque nacionales cuando estos consumen cadáveres de animales muertos por esta enfermedad

Ante la sospecha de carbunclo, los cadáveres de los animales no deben ser sometidos a necropsia, para evitar la diseminación de esporas en el medio ambiente. Si esto ocurriera porque se presume de otras causas de muerte, se observan un bazo de gran tamaño (esplenomegalia) hemorragias en su cápsula y gran fragilidad de su parénquima (barro esplénico). El líquido en cavidad abdominal suele ser abundante y sanguineolento, con petequias generalizadas en todos los órganos.

La esplenomegalia no es un signo característico del carbunclo en los equinos, porcinos, ovinos. Los cerdos presentan la región del cuello muy edematosa y los ganglios de la región se encuentran hemorrágicos.

Cuando el diagnóstico presuntivo de carbunclo surge luego de la apertura de un cadáver, se deben extremar las medidas para la desinfección de los elementos utilizados en la misma, como así también la ropa y calzado del personal interviniente y evaluar la forma de destrucción de la carcasa del o los animales y sus fluidos de acuerdo a las características del suelo, terreno y número de cadáveres.

 

Sintomatología en Humanos

En humanos el curso clínico de la enfermedad varía de acuerdo a la vía de entrada del la infección. Se reconocen tres formas de presentación:

Carbunclo cutáneo: es la forma más común de presentación y se encuentra en relación al contacto con cadáveres de animales muertos o por manipulación de cueros o lanas de animales afectados.

La lesión se caracteriza por ser tipo picadura de insecto que al cabo de 1 o 2 días forma una úlcera o escara indolora de 1 a 3 cm de diámetro con su centro necrótico de color negro como carbón. Es debido a este aspecto que recibe el nombre de carbunclo, anthracis del griego : carbón). Si no se efectúa el tratamiento específico con antibióticos puede ocurrir la muerte del individuo por septicemia.

Carbunclo digestivo: es la menos frecuente y ocurre generalmente por el consumo de carne poco cocida de animales infectados. La sintomatología es la de una inflamación aguda de todo el tracto gastrointestinal con dolor abdominal, vómito sanguinolento y diarrea severa. La tasa de mortalidad varía entre el 25 al 60 %.

Carbunclo respiratorio: ocurre por inhalación de esporas del B. anthracis. Era una afección difundida entre obreros u operarios que trabajaban con lanas y huesos de animales. La enfermedad cursa con una severa insuficiencia respiratoria que ocurre en un tiempo variable entre 1 o 6 días posteriores a la inhalación de esporas. Luego de aparecidos los síntomas, la muerte suele ocurrir entre las 24-36 horas posteriores. La tasa de mortalidad suele ser del 100 %.

Este forma de infección del antrax recibió notoria difusión en medios periodísticos, debido a su utilización en ataques bioterroristas en USA y su posible utilización contra poblaciones como armas biológicas.

 

Transmisión de la enfermedad

La vía mas frecuente de infección en rumiantes es la digestiva. Los esporos ingresan a través de pastos, concentrados o harinas de hueso contaminados. Una vez dentro del organismo los esporos “germinan” y comiezan a invadir los diferentes tejidos del organismo hasta producir la muerte.

Los cerdos se suelen enfermar a partir del consumo de carne o vísceras de animales muertos por la enfermedad.

El agua puede ser fuente de infección si se contamina con restos de cadáveres infectados o bien como consecuencia de inundaciones, donde el agua vehiculiza esporos de zonas en las que el suelo presenta alta infección de esta bacteria.

Las moscas y otros insectos pueden albergar bacilos de carbunclo y ser transmisores mecánicos de la enfermedad a través de picaduras, desarrollando en estos casos lesiones cutáneas.

Perros y animales silvestres carroñeros pueden ser fuente de diseminación al trasladar restos de animales muertos entre establecimientos o de una zona a otra.

Control y Prevención

Si llegaran a observarse animales enfermos en la etapa temprana de la enfermedad, se puede intentar su tratamiento con las presentaciones combinadas de penicilina-estreptomicina o bien con oxitetraciclina de larga acción.

Si se sospecha estar ante un caso de carbunclo, se recomienda no efectuar la necropsia para evitar la diseminación de esporas. Se pueden tomar muestras de los arrojamientos sanguinolentos, muestrear un ganglio de fácil acceso (preescapular o precrural) o extraer un hueso metacarpiano. Estos materiales deben acondicionarse adecuadamente para no ser una fuente de contaminación durante su traslado al laboratorio.

Los cadáveres deben quemarse o bien enterrarse a buena profundidad, para evitar la diseminación de los esporos en los suelos por parte de animales predadores.

Evitar todo contacto de personas con los animales muertos o sus productos (evitar el cuereado de animales sin tener un diagnóstico preciso de su muerte), efectuar una buena desinfección de manos, ropas y calzado si se estuvo expuesto.

La aplicación de la vacuna viva, esporulada y avirulenta (cepa Sterne) produce niveles de inmunidad adecuados para proteger a los animales susceptibles. Cuando ocurre un brote, la aplicación de esta vacuna permite detener la mortandad, pero esta protección ocurre entre los 8-10 días posteriores a su aplicación, de modo que durante este lapso todavía pueden producirse muertes. Si las condiciones de infección del campo son importantes, será necesario revacunar la totalidad de los animales a los 60 días de la primera vacunación.

Para evitar la ocurrencia de brotes en años siguientes conviene efectuar la vacunación de los animales en los meses de septiembre y octubre con una revacunación a los 90 días ya que la mayor presentación de los brotes es verano otoñal, aunque en el centro de la provincia de Santa Fe ocurrieron algunos brotes en los meses de octubre y noviembre.