Anuario 2001
Agronomia

Volatilización de amoníaco desde diferentes fuentes nitrogenadas aplicadas en trigo con siembra directa.

Hugo Fontanetto, Hugo Vivas, Oscar Keller y F. Llambías*.

* Actividad privada

hfontanetto@rafaela.inta.gov.ar.

Palabras claves: volatilización deNH3, nitrógeno, trigo, siembra directa.

Introducción

La volatilización de amoníaco (NH3) desde la superficie del suelo es un proceso complejo que afecta principalmente a los fertilizantes nitrogenados aplicados al voleo y que no son incorporados (Hargrove, W., 1988). La magnitud de las pérdidas de NH3 por volatilización debido a fertilizaciones con productos nitrogenados y efectuadas sobre la superficie del suelo en los sistemas de siembra directa es mayor que en los sistemas con laboreo del suelo y debe ser suficientemente cuantificada a los efectos de un efcicente uso de los fertilizantes mencionados.

El objetivo del ensayo fue evaluar las pérdidas por volatilización del nitrógeno proveniente de diferentes fuentes de fertilizante en trigo bajo siembra directa.

Material y métodos

El ensayo se realizó en el campo experimental de la EEA Rafaela del INTA durante la campaña 1999/00 y el antecesor fue un cultivo de soja que provocó al momento de la siembra una cobertura del 55 % del suelo, definido como Argiudol típico (Mosconi et al., 1982), con un contenido de materia orgánica de 3,07 % ; Nt de 0,146 % ; P extractable de 48 ppm y pH (1 :2,5 suelo/agua) de 5,9. El control de malezas se realizó con una aplicación presiembra de glifosato (2,2 l/ha de p.c. al 48 %) más 2,4-D (0,3 l/ha de p.c. al 80 %).

Los tratamientos evaluados fueron los siguientes : tres fuentes nitrogenadas aplicadas al voleo= urea (U), urea-amonio-nitrato (UAN) y nitrato de amonio calcáreo (CAN), en dosis de 40 y 80 kg/ha de N y un testigo (sin fertilizante), aplicadas el 2 de junio.

El diseño experimental fue de bloques completos al azar con tres repeticiones y las unidades experimentales fueron de 2 m de ancho por 5 m de longitud.

El método utilizado para estimar el N-NH3 volatilizado fue un sistema de absorción semiabierto estático, adaptado del propuesto por Videla et al. (1994). El mismo consistió en atrapar el amoníaco por medio de un cilindro de polietileno de 15 cm de diámetro por 50 cm de altura que tenía en su parte media y superior dos planchas de poliuretano de 1,5 cm de espesor y sostenidas al cilindro mencionado por una estructura conformada por 4 rayos de bicicleta que lo atravesaban en forma radial. Estas estaban embebidas en ácido sulfúrico 0,1 N y separadas 15 cm entre sí. El amoníaco desprendido es atrapado por la plancha inferior, mientras que la superior evita que se contamine con amonio proveniente de otros sitios. Las planchas se cambiaron cada 48 horas luego del primer día y hasta el día 11 y se lavaron con 1 litro de agua destilada. Una alícuota de 25 ml fue alcalinizada con 5 ml de Na(OH) al 40 % y el amoníaco producido se recogió por microdestilación (Kjeldahl).

En cada parcela de 2 m de ancho por 5 m de longitud que correspondía a cada tratamiento se colocaron dos trampas que se enterraron 4 cm en el suelo. Se realizó un análisis ANOVA de las variables mencionadas y se efectuaron comparaciones múltiples de medias (Duncan, p< 0,05).

Resultados y discusión

Las pérdidas por volatilización fueron mayores con urea, luego con UAN y muy bajas con el CAN. No se registraron diferencias en la volatilización entre los diferentes tratamientos el día posterior a la aplicación (Tabla 1) y comenzando a ser significativas desde el tercer día, lo que coincide con lo informdo por otro autores (Ferguson et al, 1984 ; Hargrove et al, 1988 y Sainz Rosas et al, 1997).

Tabla 1. Estimaciones de la pérdidas medias y total acumuladao de N-NH3 en función de las fuentes nitrogenadas en trigo. Campaña 1999/00.

 

Días desde la aplicación del fertilizante

TOTAL de PERDIDAS

Tratamientos

1

3

5

7

9

11

Kg/ha de NH3 % de N perdido
 

Kg de N/ha

   
Urea 40 kg N/ha

0,16 a

1,02 c

0,37 b

0,26 ab

0,12 a

0,11 a

2,04 d 5,10
Urea 80 kg N/ha

0,34 a

2,95 d

0,98 d

0,82 c

0,48 b

0,22 a

5,79 f 7,30
UAN 40 kg N/ha

0,05 a

0,44 b

0,22 ab

0,16 a

0,10 a

0,06 a

1,03 c 2,60
UAN 80 kg N/ha

0,12 a

1,12 c

0,68 c

0,44 b

0,21 a

0,09 a

2,66 e 3,32
CAN 40 kg N/ha

0,02 a

0,11 a

0,07 a

0,05 a

0,04 a

0,03 a

0,32 ab 0,80
CAN 80 kg N/ha

0,05 a

0,24 ab

0,17 a

0,11 a

0,11 a

0,06 a

0,74 bc 0,93
Testigo

0,02 a

0,03 a

0,02 a

0,01 a

0,01 a

0,01 a

0,10 a -----

Valores para cada columna y momento de medición, seguidos por la misma letra no difieren significativamente entre sí (P< 0,05)

En este momento se detectaron diferencias entre fuentes y dosis de N y siendo las mayores que se registraron durante toda la experiencia. Esto se debería a que es cuando se produjeron los mayores valores de pH del suelo, la mayor actividad ureasa, a las mayores concentraciones de N amoniacal en el suelo y al desplazamiento del equilibrio entre NH4+/NH3 hacia éste último y a mayores niveles de NH3 gaseoso que NH3 en la solución del suelo (Ernst and Massey, 1960). A partir del día 5 se detectaron diferencias entre la urea y el UAN en relación al testigo y el CAN, quienes no difirieron entre sí. Respecto a las dos primeras fuentes, las diferencias entre ellas se produjeron con las mayores dosis de N (Tabla 1). Desde el día 7 las diferencias entre los tratamientos comienzaron a ser menores y las mismas se dieron respecto a la dosis mayor de urea con el resto de los tratamientos y también con la dosis máxima de UAN y con la menor de urea en relación al resto. En el noveno día sólo se detectaron diferencias entre la dosis más alta de urea con los restantes tratamientos y finalmente, en el último día de medición no se registraron diferencias entre los tratamientos. Estas pérdidas pueden considerarse similares a las informadas por Videla et al. (1994) para la época del año en que se efectuó. Estos resultados podrían indicar que la capacidad buffer del suelo es lo suficientemente alta como para ir contrarrestando a las pérdidas de N por volatilización con el transcurrir de los días y con las dosis de N ensayadas. Las pérdidas totales de N arrojaron diferencias entre las fuentes nitrogenadas entre sí y dentro de cada una, con las dosis ensayadas salvo para el caso del CAN.

Conclusiones

Las pérdidas por volatilización de N fueron semejantes a otras para la época del año en cuestión.

Las diferentes fuentes nitrogenadas y las dosis evaluadas presentaron distintas cantidades de NH3 perdido por volatilización.

Bibliografía

Ernst, J. W., and H. F. Massey. 1960. The effects of several factors on volatilization of ammonia formed from urea in the soil. Soil Science Society American Procceding. 24:87-90.

Ferguson, R. B., D. E. Kissel, J. K. Koelliker and W. Basel. 1984. Ammonia volatilization from surface-applied urea: Effect of hydrogen ion buffering capacity. Soil Science Society American Journal. 48:578-582.

Hargrove, W. L. 11988. Soil, Environmental, and management factors influencing ammonia volatilization under field conditions. In B. R. Bock and D. E. Kissel (ed.). Bulletin Y-206. National Fertilizaer Development Center, Tennessee Valley Authority, Muscle Shoals, Alabama. 2:17-36.

Hargrove, W. L., B. R. Bock and W. J. Urban. 1988. Comparison of nitrogen sources for surface application to winter wheat. Journal Fertilizer Issues. 5:45-49.

Mosconi, F. ; N. Hein y J. Panigatti. 1982. Mapa detallado de suelos de la Estación Experimental Regional Agropecuaria Rafaela (Santa Fe). INTA, EERA Rafaela. Publicación Miscelánea Nº 13, 36 pp.

Sainz Rosas, H., H. E. Echeverrí, G. A. Studdert y F. H. Andrade. 1997. Volatilización de amoníaco desde urea aplicada al cultivo de maíz bajo siembra directa. Cencia del Suelo. 15:12-16.

Videla, C., C. Navarro, N. Gonazález y C. Miñón. 1994. Volatilización de amonio a partir de orina de vacunos aplicada a suelos de la Pampa Deprimida. Ciencia del Suelo. 12:1-6.

Volver