INTA Rafaela

FERTILIZACIÓN AZUFRADA, FOSFATADA Y ENMIENDA CÁLCICA EN SOJA
EN DOS SUELOS DEL CENTRO DE LA PROVINCIA DE SANTA FE.

Hugo Vivas, Hugo Fontanetto y Oscar Quaino.

hvivas@rafaela.inta.gov.ar

 

Introducción.

Los suelos del centro este de la provincia de Santa Fe tienen deficiencias de fósforo (P) que limitan la producción de soja (Vivas, 1996) y en aquellos con un sistema de agricultura contínua de varias décadas es factible que junto a las necesidades de P también existan carencias de azufre (S) como ocurre con algunos suelos degradados del sur de Santa Fe (Cordone y Martínez, 1998).

Un tercer factor en cuestión lo constituye el nivel de pH que actualmente oscila alrededor de 5,9 cuando la bibliografía considera como un requisito importante posicionar el mismo entre 6,0-6,5 para pretender altos niveles en la producción de soja (Johnson, 1987).

De los factores mencionados, hasta el presente el P es el que restituyen los productores y frecuentemente fertilizan sin realizar análisis previos del suelo, por lo tanto no siempre la práctica ofrece ventajas económicas. Al respecto, Melgar et al.(1995), a través de estudios en la región pampeana, describen como altas a las probabilidades de respuesta a la fertilización fosfatada de soja cuando el P extractable del suelo (Bray y Kurtz Nº1) es inferior a 9 ppm, medias entre 9-14 y escasas cuando los valores son mayores a 14 ppm. Sin constituir una definición, los resultados son coherentes con la información internacional y con las características del cultivo.

Con respecto al S, el antecedente más remoto lo brinda Panigatti (1975) para suelos de la EEA Rafaela con diferentes manejos. En esa ocasión el nivel de S fue considerado como inferior a lo deseable o próximo a los niveles críticos. Como se trata de un nutrimento muy asociado a la materia orgánica y la misma disminuye gradualmente hacia el este, es probable que con la intensificación productiva dicho macronutriente necesite reponerse en una fertilización balanceada. El S es uno de los diez elementos más necesarios para la producción de los cultivos y su importancia se equipara a la del nitrógeno por su constitución en las proteínas, además de las vitaminas y hormonas. En el suelo está ligado casi en su totalidad a la materia orgánica (Stevenson, 1986).

Al modificar el pH de la capa arable, según Mengel et al. (1987) se pretende obtener un aumento en la disponibilidad de P, del calcio (Ca), del magnesio (Mg) y sobre todo del molibdeno (Mo) que es fundamental para la nodulación y la fijación biológica del N atmosférico.

El trabajo tuvo por objeto evaluar la respuesta de la soja a la aplicación de azufre con variantes en la fertilización fosfatada, con y sin enmienda cálcica, en las localidades de Videla (Departamento San Justo) y San Carlos Centro (Departamento Las Colonias).

Palabras clave: soja, fertilización.

 

Materiales y métodos.

Se utilizó un diseño de parcelas divididas con tres repeticiones (bloques), cruzadas con y sin enmienda calcárea. El tamaño de cada unidad experimental fue de 2,8m (cuatro surcos) x 10m.

Los ensayos se llevaron a cabo en campos de productores, sobre Argiudoles bajo agricultura contínua y deficientes en P extractable, correspondientes a las Series San Justo (10 ppm) y Esperanza (6 ppm) en las localidades de Videla y San Carlos Centro, respectivamente. Los niveles de materia orgánica (MO) de 2,5%, y pH de 5,9 fueron similares en ambos lugares.

Los tratamientos resultaron de la combinación de diferentes niveles de P (10, 20 y 40 kg/ha) en la forma de superfosfato triple de calcio, tres niveles de S (0, 7 y 14 kg/ha) como sulfato de amonio y la enmienda calcárea (0 y 2000 kg/ha) en la forma de calcita micronizada y aperdigonada. Se considera que el N aportado por el sulfato de amonio es insignificante como para producir variaciones en la producción de soja. Para el P el nivel P10 constituyó el tratamiento control. La calcita y el superfosfato se distribuyeron al voleo y se incorporaron superficialmente (10-12 cm) mientras que el sulfato de amonio se aplicó en banda 5 cm al costado y en profundidad.

Resultados y discusión.

Los resultados obtenidos para las localidades de Videla y de San Carlos Centro se pueden ver en los Gráficos 1 y 2.

Gráfico 1. Producción de soja mediante la fertilización con azufre y fósforo en la localidad de Videla. 1998/99.

En Videla las condiciones hídricas en los primeros estadíos del cultivo y durante el llenado del grano fueron muy restringidas, estimándose por esta causa una disminución importante del rendimiento de todo el ensayo.

El pH donde se aplicó la enmienda calcárea se modificó a valores de 6,4. La interacción de los tres factores PxCalcioxS no fue estadísticamente significativa, no obstante se observó una tendencia positiva para la combinación PxS cuando estos fueron enmendados. Las interacciones PxS y PxCalcio tampoco fueron estadísticamente significativas ni lo fue el factor Calcio en forma independiente (P>0,31) (2407 kg/ha con calcio y 2225 kg/ha sin calcio).

Se encontró una respuesta significativa (Pr>0,04) al agregado de S. La dosis de 7 kg/ha de S fue la más consistente a través de todos los tratamientos y la de S14 produjo una merma de los rendimientos respecto de S7 en casi todas las situaciones (Gráfico 1).

Para el factor P exclusivamente, no hubo respuesta significativa del cultivo (2289, 2283 y 2375 kg/ha, para P10, P20 y P40, respectivamente), coincidiendo con lo informado por Melgar et al., (1995) dado que el valor de 10 ppm de P extractable fue suficiente para el nivel de rendimientos alcanzados.

En San Carlos Centro (Gráfico2), los valores de pH tuvieron la misma variación que el observado en Videla, no encontrándose respuesta al agregado de Calcio (3361 kg/ha con calcio y 3388 kg/ha sin calcio).

La aplicación de P y S incrementaron la producción de grano en forma individual pero no hubo interacción significativa PxS.

La respuesta con las dosis de P20 y P40, muy similares entre sí, con y sin calcio, superaron a P10 y esto se explica por el bajo nivel inicial de P extractable de la capa arable (6 ppm).

Hubo diferencias entre las diferentes dosis de S (Pr>0,0001). A diferencia de la localidad de Videla (Gráfico 1), en San Carlos Centro con las dosis de S7 y S14 los rendimientos fueron muy similares, superando ambos a S0.

Gráfico 2. Producción de soja mediante la fertilización con azufre y fósforo en la localidad de San Carlos Centro. 1998/99.

 

Consideraciones Generales.

 

Referencias.

  1. Cordone, G y F. Martínez. 1998. Fertilización azufrada en soja. En. Fertilización azufrada en soja. Cuadernillo de soja. Revista Agromercado. Buenos Aires.
  2. Johnson, R. R. 1987. Crop Management. In. Soybeans: Improvement, Production, and Uses. 2nd ed. Agronomy 16. ASA, CSSA, SSSA. Madison, WI.
  3. Mengel, D. B.; W. Segars and G. W. Rehm. 1987. Soil Fertility and Liming. In. Soybeans: Improvement, Production, and Uses. 2nd ed. Agronomy 16. ASA, CSSA, SSSA. Madison, WI.
  4. Melgar, R. J.; E. Frutos; M. L. Galetto y H. S. Vivas. 1995. El análisis de suelo como predictor de la respuesta de la soja a la fertilización fosfatada. En. Primer Congreso Nacional de Soja. Segunda Reunión Nacional de Oleaginosos. Manejo y Producción de Soja. Tomo 1. 167-174.
  5. Panigatti, J. L. 1975. Genetic and induced properties of Mollisols of the Northern Pampa, Argentina. Ph. D. Thesis, Michigan State University. 86 p.
  6. Stevenson, F. J. 1986. Cycles of Soil. Carbon, Nitrogen, Phosphorus, Sulphur, Micronutrients. A Wiley-Interscience Publicatipon. John Wiley and Sons. 380 p.
  7. Vivas, H. S. 1996. Corrección del fósforo edáfico en una rotación agrícola del centro-este de la provincia de Santa Fe. II. Residualidad del fósforo en la producción de soja. Campaña 1995/96. INTA, EEA Rafaela. Información Técnica Nº202. 6 p.

Indice